Eduardo Cantalapiedra/DICYT La Organización de Centros de Investigación (RCAR), integrada por 26 centros de investigación automovilística de 19 países, ha realizado, en colaboración con la empresa abulense Cesvimap, un estudio sobre el 'Test de reposacabezas y asientos' que analiza la seguridad de estos dos elementos dentro del vehículo. La empresa, ubicada en los polígonos industriales de Las Hervencias y Vicolozano de la capital abulense, perteneciente al grupo Mapfre y pionera en España en investigación sobre peritación y reparación de daños materiales en los automóviles, aporta su experiencia en este proceso.
El objetivo es reducir drásticamente las cifras de esguince cervical o whiplash ocasionados por la postura que adoptan las personas en el asiento del automóvil. En el año 2004, esta lesión provocada por accidentes afectó a más de 308.000 personas, y supuso el pago de más de 750 millones de euros por parte de las aseguradoras. El esguince cervical es una lesión de cuello provocada generalmente por impactos traseros o alcances entre vehículos que puede afectar a músculos, discos, nervios y tendones del cuello, así como a la columna vertebral.
Dada la importancia social y económica de estas lesiones, la Organización de Centros de Investigación creó en el año 2000 un grupo de trabajo sobre el latigazo cervical formado por centros de Alemania, Estados Unidos y Gran Bretaña, al que posteriormente se sumó la empresa Cesvimap.
El mencionado estudio se basa en la creación de un prototipo de asientos y reposacabezas de automóviles que son evaluados en función de la protección que ofrecen a sus ocupantes ante lesiones de latigazo cervical. Dicha evaluación se realiza mediante dos pruebas: la primera consiste en un test geométrico que analiza su diseño y la distancia que hay respecto a la cabeza del ocupante. La segunda es una prueba dinámica, en la que se somete al asiento a los mismos esfuerzos que sufriría en un accidente, para medir las cargas que soporta el cuello y las aceleraciones de columna. Se han evaluado cerca de 200 vehículos de más de una treintena de marcas que se encuentran en estos momentos en el mercado.
Esta evaluación y su difusión tienen como objetivo reducir la frecuencia y severidad de esta lesión, animando a los fabricantes a introducir mejoras en el diseño de los reposacabezas y asientos y a los usuarios a colaborar activamente en su seguridad, ajustándolos a sus características personales.
Comienzos
Desde diciembre de 2000, el grupo IIWPG (siglas del equipo internacional de trabajo) desarrolla pruebas para evaluar la respuesta de los asientos y reposacabezas de diferentes modelos de vehículos en la protección de sus ocupantes ante impactos traseros. La investigación se centra en las causas del esguince cervical y los grados que esta lesión puede alcanzar, analizando cada tipo de automóvil, así como sus elementos de seguridad.
El estudio difunde tanto las medidas necesarias para eliminar o reducir el problema como los comportamientos que deben adoptar los usuarios para una correcta posición del reposacabezas y los asientos.
La primera prueba, también conocida como Geometría del reposacabezas, clasifica en cuatro niveles estos elementos de seguridad (bueno, aceptable, marginal y pobre). Una clasificación resultante de la medición de la distancia de los reposacabezas respecto a la cabeza del conductor o pasajero. Para llegar, al menos, a la categoría de marginal, la altura de estos elementos no debe ser inferior a 10 centímetros respecto a la altura máxima de la cabeza del dummy (muñeco que se utiliza en las pruebas).
Del mismo modo, la distancia máxima entre su cabeza y el reposacabezas no debe superar los 11 centímetros, con el fin de que soporte rápidamente su peso ante un impacto. Cuanto más alejado se encuentre de ésta, más recorrido seguirá la cabeza y el torso de la víctima, creando fuerzas potencialmente perjudiciales para el cuello. Si obtienen los valores de aceptable o bueno, son sometidos a la prueba dinámica.
La prueba dinámica analiza el comportamiento de un asiento en un sistema de catapulta de crash test conocido como Hyper-G. El asiento se fija a una plataforma que puede deslizarse por unos raíles, acelerando y decelerando de 16 km/h a 0, representando el movimiento que se produce en un alcance trasero entre turismos. El perfil de aceleración es triangular, con un pico de 10 g y una duración total de 91 minutos.
En el asiento está sentado un dummy que registra las aceleraciones y fuerzas que sobre él concurren. Mediante cámaras de alta velocidad, que recogen mil imágenes por segundo, y diversos sensores, se estudia el comportamiento del asiento y del reposacabezas para ver si la cabeza es sujetada inmediatamente por el reposacabezas y si la energía del impacto es absorbida por el asiento para reducir las fuerzas soportadas por el dummy.
El muñeco utilizado en esta prueba, BioRID, ha sido desarrollado especialmente para estudiar el esguince cervical. Este dummy, que representa a un hombre de tamaño medio, tiene una columna vertebral a semejanza humana y se comporta como lo haría una persona real ante un impacto trasero.
| Resultados del estudio en cifras | |
| En 1995, el 80% de los vehículos americanos analizados fueron clasificados como pobres, bien porque estaban situados demasiado bajos o bien por su lejanía de la cabeza. Sin embargo, solamente el 10% de los modelos estudiados en 2003 fueron clasificados así. El centro británico Thatcham ha informado que ha habido un aumento del 20% de los reposacabezas clasificados como buenos y una disminución del 64% de los pobres entre 2003 y 2004. En Australia, por su parte, el 43% de los vehículos cuentan con aparatos calificados como buenos y sólo el 6% son pobres. |