JPA/DICYT La empresa salmantina Inmunostep, creada en el año 2000 como una spin-off surgida de la Universidad de Salamanca, distribuye en la actualidad sus productos biotecnológicos a más de una decena de países de Europa e Iberoamérica, aunque también trata de explorar el mercado asiático. Su principal línea son los productos para citometría de flujo, una técnica de análisis celular que implica medir las características de dispersión de luz en las células. Sin embargo, atiende también las peticiones directas de los científicos que buscan nuevos anticuerpos relacionados con diversas líneas de investigación.
Inmunostep es una empresa de base biotecnológica, en concreto, se ocupa de la transformación de productos de origen animal para nuevos desarrollos destinados a la investigación en salud humana, especialmente, en el área hematológica. "Nuestra principal línea de negocio es el desarrollo de reactivos para citometría de flujo, tanto para el diagnóstico como para investigación, aunque también tenemos otras líneas de desarrollo de nuevos productos para investigación en cualquier área, no sólo de citometría", explica a DICYT Alfredo Conde, responsable de Márketing.
La actividad principal de la empresa, que se ubica en las instalaciones del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) va dirigida al diagnóstico de enfermedades hematológicas, como leucemias, linfomas, sida o hepatitis. "Es la línea que más beneficios nos reporta y a la que más tiempo dedicamos", señala Conde, con una serie de productos destinados a centros de salud y un porcentaje de entre el 20 y el 30%, a centros de investigación.
Dentro del área de citometría de flujo, el 90% de su mercado está en el exterior, principalmente en países europeos y algunos países de América Latina, especialmente Brasil. El otro 10% son ventas nacionales, con un claro crecimiento, pero todavía en desarrollo. Sin embargo, la citometría de flujo, que dio origen al negocio, hoy no representa más que el 60% de su actividad, mientras que el resto se ocupa de servicios destinados a la investigación, como el desarrollo de nuevas proteínas, anticuerpos monoclonales, principalmente, pero también policlonales, frente a nuevas proteínas que van siendo descubiertas por diferentes investigadores.
Esfuerzo en I+D+i
"Los científicos se ponen en contacto con Inmunostep, ya que accedemos a ellos a través de publicidad", declara el responsable de Márketing. En este sentido, "destinamos un porcentaje muy alto a I+D+i, desarrollando nuevos productos, sobre todo, nuevos anticuerpos monoclonales de proteínas que entendemos que pueden ser interesantes de cara al futuro, principalmente en la investigación sobre cáncer y, en general, en el área de citometría de flujo", apunta.
Conde asegura que la principal premisa de Inmunostep es la calidad desde que surgió dentro del departamento de citometría de flujo del profesor Alberto Orfao. "El primer interés fue desarrollar productos para citometría de flujo. En tres o cuatro años intentamos perfeccionar nuestra técnica de producción y contrastar nuestros productos con los que había en el mercado. En el mundo, la mayor parte del mercado lo ocupan grandes multinacionales, por eso nosotros nos estamos decantando también por otras líneas de servicios especializados", indica.
En Europa, Inmunostep lleva sus productos a Italia, Alemania, Portugal, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, con "algún pequeño distribuidor" en Polonia y Hungría. Al otro lado del Atlántico, está presente en Brasil, México y El Salvador. Además, la empresa salmantina está intentando dar el salto al mercado indio y chino, donde las trabas no tienen que ver con la calidad, sino con la burocracia. "Nuestra idea es seguir por el mismo camino, vamos a desarrollar las ventas y abrirnos a otros campos, relacionados con el diagnóstico de enfermedades hematológicas", ya que, "cualquier tipo de diagnóstico tiene que pasar por anticuerpos monoclonales", afirma. Su próximo traslado al Parque Científico de Villamayor será "imprescindible" para emprender nuevos proyectos con más equipamiento y más personal.