AVPR/DICYT Más de 100 titulados universitarios han asistido a las jornadas sobre superconductividad tituladas Superconducting materials and applications, que ha organizado la Fundación General de la Universidad de Salamanca. La actividad ha contado con 23 expertos procedentes de 10 países distintos como profesores, y se clausura mañana en las dependencias del Hotel Monterrey, donde se han desarrollado las sesiones.
Una ciencia de hace casi un siglo
Frente al paso de una corriente eléctrica, los metales ofrecen una cierta resistencia: parte de la electricidad se transforma en calor y ello permite innumerables aplicaciones, como la plancha, la tostadora o el calefactor eléctrico. Pero, en otros usos de la electricidad, sobre todo en su transmisión a través de cables, no resulta económico que la electricidad se despilfarre en forma de calor.
En el año 1911 el físico holandés Heike Kamerlingh Onnes descubrió que ciertos metales conducen la electricidad sin resistencia siempre y cuando se los haga tiritar cerca de la temperatura mas baja posible, unos 273 grados centígrados bajo cero (-273ºC). Dado que conseguir temperaturas tan bajas resulta muy costoso, el gran objetivo de la ciencia es encontrar materiales superconductores que operen a temperaturas más altas.
Por ello, en el año 1986 se produjo una revolución cuando los físicos Muller y Bednorz encontraron que un material cerámico podía ser superconductor a una temperatura un poco más alta, unos 240 grados centígrados bajo cero (-240ºC). Desde entonces se han descubierto un gran número de compuestos que presentan superconductividad si se los enfría sólo con aire liquido, lo que conlleva importantes aplicaciones tecnológicas.