Ciencia España León, León, Miércoles, 26 de septiembre de 2007 a las 16:36

La Universidad de León coordina un proyecto de cooperación internacional en la República Dominicana

El estudio, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional, pretende desarrollar fertilizantes ecológicos y de bajo coste aplicados al cultivo de habichuela en el país caribeño

IGC/DICYT La Universidad de León (ULE), a través de uno de sus investigadores, Fernando González Andrés, coordina un proyecto internacional para desarrollar los conocimientos y la tecnología necesarios para producir biofertilizantes en la República Dominicana. Este producto se aplicará al cultivo de la habichuela, la legumbre seca de mayor consumo por la población, y trata de abaratar los costes para los agricultores. La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) financia el proyecto.

El objetivo es “buscar un biofertilizante que reduzca la utilización de productos químicos de síntesis, que son contaminantes y más caros”, comenta a Dicyt Fernando González Andrés, Doctor Ingeniero Agrónomo y coordinador del estudio. Para ello, el grupo de investigadores en el que trabaja aporta su experiencia en este campo, que se está aplicando a otros cultivos de leguminosas como los de la alubia de La Bañeza (León).

“Sin embargo, allí (en República Dominicana) las condiciones son muy distintas”, explica González Andrés. “Hay zonas del país donde la dependencia de la población del cultivo de habichuela es importante”, continúa. “Para los agricultores el coste de los fertilizantes es significativo”, por lo que “sería interesante encontrar un biofertilizante que se mantenga en el suelo”, opina el investigador.

 

Permanencia

El biofertilizante al que hace referencia González Andrés aprovecha la propiedad de las leguminosas para fijar el nitrógeno del aire, un elemento muy abundante, que puede ser utilizado por la planta para desarrollarse, aunque para ello se necesita la acción de una serie de microorganismos (rizobios) que viven en el suelo. El biofertilizante estará compuesto por rizobios autóctonos, que en la actualidad están siendo seleccionados por su eficiencia para la fijación de nitrógeno, así como por su inocuidad y, además, pueden tener permanencia en el suelo.

Si los microorganismos que constituyen el biofertilizante se mantienen en el suelo no sería necesario añadirlo en cada siembra, con el consecuente ahorro económico para los agricultores. La repercusión para la población es clara: “En la zonas donde hemos recogido muestras nos encontramos con una agricultura casi de subsistencia”, relata González Andrés. Las zonas de las que habla son montañosas y están repartidas por todo el país.

 

Ofrecer herramientas


Los ingenieros leoneses colaboran en este proyecto con el grupo de Fijación de Nitrógeno de la Universidad de Salamanca. La financiación corre a cargo de la Agencia Española de Cooperación Internacional mediante un programa de colaboración interuniversitaria, cuyo objetivo es trasladar el conocimiento y la experiencia acumuladas en el ámbito de los biofertilizantes por los investigadores españoles a otros centros, concretamente a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde “están muy interesados en este tema”.

“En parte, el futuro de la agricultura en esa zona es la producción ecológica”, razona González Andrés, “cuyos productos pueden ser exportados a Norteamérica y Europa, lo que les permitiría obtener mayor valor añadido”. El objetivo, pues, es “ofrecerles las herramientas para que ellos trabajen”.