BGA/DICYT La Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valladolid ha inaugurado hoy un laboratorio, denominado de confort o de acondicionamiento, destinado a la realización de análisis que midan la calidad del aire que se respira dentro de los edificios, a través de diferentes pruebas de simulación realizadas en un habitáculo que permite la reproducción de cualquier tipo de habitación, ya sea de una casa, de un hospital o de un restaurante, por ejemplo.
El proyecto ha contado con la financiación de la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología (Cicyt), que ha contribuido con 150.000 euros a la puesta en marcha de este laboratorio, ubicado en los semisótanos de la Escuela de Arquitectura.
El laboratorio está compuesto por una cámara de ensayos, en la que se pueden mover las posiciones de las paredes interiores de manera que reproduzcan cualquier tipo de habitación y se pueda comprobar el comportamiento del aire en la misma.
Para la parte de análisis, el laboratorio está dotado de un programa de mecánica de fluidos que simula en el ordenador el comportamiento más frecuente del aire, comprobando a través de distintas mediciones en qué lugares se renueva y en cuáles no. Asimismo, también se pueden analizar los componentes del aire y su nivel de pureza, con los diferentes medidores de los que dispone la instalación.
El proyecto presentado por su director, Jesús Feijoo, consta de varios apartados. El primero de ellos aborda la parte de los estudios de modelos virtuales, con la digitalización de espacios y la simulación de los flujos de aire. La segunda parte es la que incluye el laboratorio presentado hoy, así como la elaboración de distintos sistemas de medición. La última de las partes que integran el trabajo realizado por el grupo de Feijoo pretende dar como resultado un manual que permita la creación de una guía de aplicaciones profesionales, tanto para arquitectos como para proyectistas de sistemas de aire u otros profesionales relacionados con el sector de la construcción.
La calidad del aire en las casas
Según indicó el profesor Feijoo, en la calidad del aire de cualquier habitáculo, incluida una casa, no sólo influye que se ventile o no el lugar. En este sentido, apuntó que tan importante como la ventilación es el movimiento del aire que se realiza en la casa, de modo que de nada sirve abrir una ventana si el flujo de aire se produce de un modo que no afecte a toda la estancia. Es decir, que si se abre una ventana pero justo al lado o enfrente hay una puerta por la que se origina una corriente directa, el aire sólo se renovará en parte.
Para analizar estas cuestiones, los especialistas que han trabajado en el proyecto manejan términos como el grado de carga del ambiente, el grado de barrido, la antigüedad del aire y la eficacia y eficiencia de la ventilación.
Para medir esos aspectos utilizan diferentes técnicas como la máquina de humos para las visualizaciones, la anemometría de hilo caliente para determinar la velocidad del aire en el local y la detección de gases por efecto fotoacústico, mediante el uso de gases trazadores como el hexacloruro. En el futuro ampliarán las instalaciones con la incorporación de un sistema de visualización de los gases mediante rayos láser.
En este sentido, Jesús Feijoo señaló que pronto se va a editar una publicación en la que se tratan estos aspectos y se hacen diferentes recomendaciones, tanto para tener en cuenta en la construcción de edificios como para los propios habitantes de las viviendas.