Ciencia Chile , Biobío, Viernes, 15 de julio de 2011 a las 20:12

Las especies invasoras de Chile son más peligrosas para Argentina que viceversa

Investigadores analizan la propagación de especies invasoras en Sudamérica y Australia

EUREKALERT/DICYT Especies invasoras en Chile constituyen un riesgo mayor para el país vecino Argentina que viceversa. Estas son las conclusiones de científicos de la Universidad de Concepción en Chile y del Helmholtz-Zentrum für Umweltforschung - UFZ (Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental) a partir de una investigación de la flora de ambos países. En particular, 22 especies exóticas (alóctonas) que crecen en Chile a las orillas de las carreteras que comunican con el país vecino representarían un alto riesgo, escriben los investigadores en la revista profesional Biological Invasions.


El comercio entre Chile y Argentina se desarrolla principalmente por vía terrestre. En el último decenio, las cantidades transportadas se han más que triplicado. Los Andes formaron por largo tiempo una barrera natural entre ambos países. El creciente transporte la ha hecho cada vez más porosa. De las 875 especies exóticas que se analizaron, poco menos de 300 crecen sólo en Chile o sólo en Argentina y unas 300 son propias de ambos países. Especies invasoras pueden afectar sensiblemente los ecosistemas y causar grandes daños en la agricultura.


Los investigadores clasifican a la algaravía pegajosa (Parentucellia viscosa) como la especie más peligrosa para el país vecino. Esta planta herbácea anual proviene originalmente de la región mediterránea. Dentro de 48 años ya ha podido expandirse en 10 provincias chilenas. "Desde nuestro punto de vista es necesario poner atención especial en los arbustos y árboles", concluye la Dra. Nicol Fuentes. "Será muy difícil erradicar especies tales como la zarzamora (Rubus ulmifolius), la rosa mosqueta (Rosa rubiginosa) o el aromo (Acacia dealbata), porque en el entretanto se han expandido vastamente. Buenas posibilidades hay por el contrario con el escobón (Cytisus striatus), porque se encuentra sólo al comienzo de la fase de propagación."


Según la opinión de los biólogos es importante que científicos y expertos determinen prioridades para las medidas a tomar contra las especies invasoras. "La cooperación entre los países vecinos en una planificación conjunta de medidas sería la vía más efectiva de invertir fondos recaudados en la prevención y el control de especies invasoras. Ese es el resultado de nuestra investigación", explica Dr. Ingolf Kühn del UFZ.


El equipo chileno-alemán de investigadores ya había analizado hace dos años el desarrollo de la flora en Chile desde 1900. De los más de 70.000 ejemplares del herbario de la Universidad de Concepción pudieron identificar 1.997 plantas nativas y 629 plantas exóticas, demostrando además que las especies invasoras se han expandido por casi todo el territorio dentro del lapso de un siglo. Foco central de la propagación es la zona climática Mediterránea, en la cual los colonos españoles introdujeron a partir de 1520 la agricultura europea. Las especies invasoras se propagaron intensivamente con el fuerte crecimiento de la agricultura chilena, y con ello también de la producción de cereales, entre 1910 y 1940.


Para estimar el impacto de las distintas especies, los investigadores hicieron uso de un método australiano, porque las especies europeas son un problema también en Australia. Científicos australianos, checos y alemanes pudieron recientemente demostrar con un estudio, que en Australia se encuentran entretanto 750 especies vegetales provenientes de Europa Central. La mayoría de las especies llegaron al quinto continente entre 1840 y 1880, así como entre 1980 y hoy, reflejando de este modo las olas inmigratorias. Cerca dos tercios de las especies fueron introducidas deliberadamente en Australia. Entre ellas también varias especies que estaban destinadas para la ornamentación de los jardines, tales como el fresno (Fraxinus excelsior) o el haya común (Fagus sylvatica). Como la primera especie se conoce al avellano (Corylus avellana), comercializado a partir de 1803 en viveros australianos. 1843 llegó además el arce (Acer platanoides), utilizado de forma preferente por planificadores del paisaje al trazar avenidas. Habiendo tantas especies exóticas, los investigadores cuentan con que se establecerán y expandirán invasivamente otras especies - aunque eso pueda suceder con cierto retraso.