Ciencia Panamá , Panamá, Jueves, 26 de septiembre de 2013 a las 11:08

Las tortugas marinas enfrentan nuevos retos en Bocas del Toro

Hace tan solo unos años, en la década de los 80, la carne de tortuga marina se vendía en el mercado público de Bocas del Toro

STRI/DICYT Hace tan solo unos años, en la década de los 80, la carne de tortuga marina se vendía en el mercado público de Bocas del Toro. En el presente, las tortugas marinas en peligro de extinción están mejor protegidas a lo largo del Caribe panameño, cerca de la frontera con Costa Rica. Sin embargo, aún enfrentan numerosas amenazas a su supervivencia, según escriben Anne y Peter Meylan, investigadores de tortugas del Smithsonian en Panamá, en un artículo reciente que resume la importancia de la provincia de Bocas del Toro y la adjacente Comarca Ngöbe-Buglé para cuatro especies de tortugas marinas.

 

Las amenazas están presentes a través de cada etapa de la vida de las cuatro especies que se encuentran en la región. La actividad humana sigue siendo la preocupación más apremiante.

 

En las playas, los cazadores clandestinos matan ocasionalmente a alguna tortuga. Más a menudo, los nidos son saqueados por cazadores furtivos y “depredadores subvencionados," animales que se encuentran cerca de los asentamientos humanos como gatos, perros y mapaches.

 

"Posiblemente debido al aumento de los niveles de anidamiento en los últimos años, la caza furtiva de las hembras que anidan ha vuelto a convertirse en una amenaza incluso dentro de las áreas protegidas," escriben los Meylan y Cristina Ordoñez, coautora de The Sea Turtle Conservancy (Conservación de Tortugas Marinas), en referencia a las tortugas carey, la segunda especie más común tortuga que desova en el área después de la tortuga laúd.

 

Los buzos de langosta "también plantean una amenaza grave," comentaron los investigadores. "Los arrecifes de poca profundidad en la mayor parte de la región son visitados con regularidad por pescadores de langosta, con algunas zonas a las que van casi a diario. Parece poco probable que las pequeñas tortugas carey puedan sobrevivir en arrecifes de menos de 30 metros de profundidad, el tiempo suficiente para que lleguen a la pubertad y migrar a una zona de alimentación para adultos."

 

Bocas del Toro tuvo una larga historia de colectas legales de tortugas. De 1950 a 1992, la concha de unas 152,000 tortugas carey se enviaron a los mercados internacionales. Los programas de vigilancia de numerosas agencias del gobierno panameño y organizaciones no gubernamentales locales e internacionales han patrullado ampliamente las playas desde 1990.

 

"La presencia de visitantes interesados en la conservación también ha tenido el efecto de desalentar la explotación de las tortugas, como la venta de carne, huevos, y las joyas hechas de carey, " escriben los autores.

 

Las preocupaciones del turismo

 

Mientras que el desplazamiento económico de Bocas del Toro a mayor turismo puede fomentar la conservación de tortugas, también presenta nuevos retos para la recuperación de las poblaciones de tortugas.

 

"Las amenazas relacionadas con el turismo y el desarrollo tienen especial e inmediata atención," comentan los autores, que señalan una serie de proyectos de desarrollo turístico frente al mar. "Los bocatoreños han evitado históricamente edificar sus propiedades frente a la playa, pero este no es el caso con el nuevo desarrollo."