Science Spain León, Wednesday, September 20 of 2006, 16:05

Las tortugas que proceden de las tiendas de mascotas pueden transmitir enfermedades como la salmonelosis

La investigadora Judith Hidalgo ha expuesto esta mañana los riesgos para la salud que ofrecen los galápagos exóticos en el Congreso Nacional sobre Especies Exóticas Invasoras

María Jesús Fernández/DICYT "Los padres compran tortugas a sus hijos en las tiendas de mascotas a precios muy bajos sin darse cuenta de lo que pueden ocasionar, porque son fuentes de transmisión de salmonela". Con esta frase la investigadora de la Estación Biológica de Doñana, Judith Hidalgo, alerta sobre el peligro que implican los galápagos exóticos importados de países de America del Norte y Central y Asia no sólo para la fauna autóctona, sino también para la salud humana. Este ha sido el tema central de la conferencia que ha impartido esta mañana en el Congreso Nacional sobre Especies Exóticas Invasoras que se celebra en León.

La investigadora ha explicado a DICYT que los galápagos exóticos son portadores de la salmonelosis, porque es una bacteria que tienen en su organismo como parte de su flora intestinal, pero "mientras que para ellos es sintomática, para los humanos resulta altamente patógena". Esta no es la única enfermedad que pueden transmitir estos animales, pero sí la que resulta más fácilmente contagiable a los humanos y que no sólo sufren las tortugas, ya que la salmonela es una bacteria que está presente en todos los reptiles y "hay el mismo riesgo manejando una iguana que una tortuga", afirma Judith Hidalgo. 

Sin embargo, la especialista asegura que "hemos observado que los galápagos exóticos están muy enfermos y son portadores de una gran cantidad de microorganismos". Entre las enfermedades que sufren estos reptiles la más más frecuente es la lipidosis hepática, que consiste es la acumulación de grasas en el hígado que, en general, en animales en cautividad se debe a dietas incorrectas. "Estamos acostumbrados a ver como a los galápagos se les alimenta con unos preparados comerciales de camarones secos, que son muy inadecuados, y en las casas se les da hasta jamon de york y pienso de perro y gato", indica la investigadora, quien señala que esta alimentación les provoca esta enfermedad, que a su vez debilita a los animales y les hace sufrir otras patologías de tipo renal, pulmonar, etc. 

Judith Hidalgo denuncia las lagunas legislativas existentes acerca del control sanitario de estos animales. Según asegura, "no hay medidas de regulación y la única ley es de 1997, que sólo prohibe la importación del galápago de oreja roja, pero permite la venta y su cría dentro de nuestro país". En su lugar, se venden otras especies como la tortuga de oreja amarilla y otras con características muy similares al galápago de oreja roja, que entrañan el mismo riesgo de contagio de salmonela.


Por todo ello, la investigadora considera necesario establecer leyes de regulación, por lo menos en la venta de estos animales, y que se eleven los precios para evitar su compra masiva. También reclama que los vendedores y las comunidades autónomas faciliten información sobre los riesgos sanitarios y sobre medidas de acondicionamiento, "que no se cumplen ni siquiera en las tiendas, donde las tortugas están acinadas y mal acondicionadas, sin sitios para esconderse, algo que les crea un estrés que les hace bajar las defensas y enfermar, incrementando el riesgo de contagio a humanos".

Asimismo, otras de las medidas a tener en cuenta son las relacionadas con la higiene de estos animales porque "si están mal acondionadas los acuarios en los que están se convierten en un reservorio de salmonela, ya que si el animal está mal escreta más la bacteria, aumentando los riesgos de contagio". En este sentido, sería recomendable indicar el tipo de acondicionamiento que necesitan y la asiduidad con la que hay que limpiar los acuarios, así como ciertas precauciones para los niños, como lavarse las manos después de tocarlos. 

Además, a esta transmisión de enfermedades de los galápagos exóticos se suma en la actualidad un riesgo añadido como consecuencia de que hasta hace unos años los galápagos exóticos procedian de la cría en cautividad sin contacto con el medio natural. Sin embargo, ahora se están empezando a traer galápagos exóticos que la gente captura directamente en países de Asia y de América en su propio medio natural, con lo que los animales son portadores de bacterias y parásitos de su hábitat normal, que pueden transmitir a los galápagos autóctonos y a los humanos.