AMR/DICYT Nuevos usos para el láser en el campo de la Arqueología. El profesor del Departamento de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid Joaquín Barrio presentó hoy en León una técnica de láser controlado a través de fibra óptica para tratar restos arqueológicos de metales que han perdido su apariencia dorada debido a la corrosión. El láser, equipado por una empresa de ingeniería italiana, se utiliza actualmente en la recuperación de piezas excepcionales de orfebrería andalusí de hasta mil años de antigüedad.
Barrio, que mostró los avances de esta tecnología en un curso instrumental sobre últimas tecnologías en la conservación de patrimonio arqueológico, indicó a DiCYT que esta técnica "es una novedad no sólo en España, sino a nivel mundial". Los restos arqueológicos dorados sufren una mayor corrosión que otros metálicos. Con el fin de recuperar colgantes, hebillas y otros abalorios de origen islámico en el sur y centro de la Península Ibérica de los siglos X al XV, su grupo de trabajo desarrolló esta técnica de recuperación patrimonial. Estas piezas de poco calado, "excepcionales por estar elaboradas por una técnica muy novedosa en su momento, el dorado a fuego con amalgama de mercurio", son de cobre con una película muy fina, de entre 4 y 12 micras, de oro. "La tecnología es utilizable para restos de otras épocas", incide el especialista.
Junto al uso del láser, el investigador presentó otra última tecnología aplicable a los metales arqueológicos. Se trata del análisis del material a través de un acelerador de partículas. Este instrumento puede analizar diferentes capas de profundidad de los restos en el lugar del hallazgo y, en el caso de ser una pieza de grandes dimensiones, sin tener que trocearlos. Su uso, común en otros campos del saber científico, está ganando terreno en Arqueología, ya que permite el trabajo con diferentes materiales, desde cuadros a esculturas. En Castilla y León, la última ocasión que se utilizó esta tecnología fue en la recuperación de una cruz procesional.
Plasma frío
Junto a estas dos tecnologías, el catedrático de Ciencia Material de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, Salvador Borrós, analizó el uso del plasma frío en Arqueología. El plasma frío parte de la excitación de un gas, como ocurre en la llama de un fuego, pero al vacío. "Esta técnica permite eliminar óxidos, cloruros y sulfuros, las reacciones que más afectan a las piezas arqueológicas metálicas", explica el investigador. En la actualidad, el servicio del Instituto Químico de Sarriá aplica esta tecnología en bronces y esmaltes encontrados en Aragón y Cataluña. No muy utilizado, porque requiere un personal con conocimientos profundos en Física y Química, el plasma frío "no estropea la pieza y permite una elevada productividad en la eliminación de óxidos", explica el técnico. Por el horno, similar en dimensiones al de una pizzería, pueden pasar simultáneamente hasta 20 piezas, lo que acelera el trabajo de los investigadores.