Ciencia Colombia , Bogotá D.C., Martes, 04 de octubre de 2016 a las 15:32

Lo que sigue después de la misión Rosetta

Con la cantidad de datos obtenidos por la misión europea Rosetta, que llegó a su fin luego de la colisión programada de la sonda en el cometa Churi, se cuenta con información suficiente para hacer ciencia durante la siguiente década

UN/DICYT Luego de 12 años, 6 meses y 28 días desde el lanzamiento de Rosetta, el 2 de marzo de 2004, esta misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) dio por terminada su labor, tras recorrer alrededor de 6.500 millones de kilómetros para llegar al cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko (conocido como Churi).

 

Sin embargo, de aquí en adelante inicia una etapa de análisis de datos que servirá para realizar publicaciones científicas y programar nuevas misiones.

 

Si bien no se trata de la primera misión a un cometa, sí es la primera vez que logran posar de forma controlada una nave sobre estos cuerpos celestes. Además, permitió realizar estudios sobre el campo magnético del cometa y su gravedad, lo cual no había ocurrido con anterioridad.

 

Según explica Santiago Vargas, docente del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), los cometas están compuestos principalmente de hielo, en particular el Churi tiene un tamaño parecido a la Isla de Providencia.

 

“Nunca había sido posible observar en detalle la superficie de un cometa ni cómo su comportamiento a medida que se acerca al Sol. Esta misión comprobó que el cometa empieza a emitir chorros de gas que son liberados porque su material se calienta y sublima, es decir, pasa de estado sólido a gaseoso, sin pasar por el líquido”, explica el astrofísico Vargas.

 

Entre los hallazgos más importantes de la misión se encuentran 16 compuestos orgánicos que fueron detectados por primera vez en un cometa.

 

“Estos compuestos son muy antiguos. Los cometas son como fósiles del sistema solar, objetos que se formaron antes que la Tierra misma. Están ubicados en zonas muy alejadas y su estado de preservación es alto porque su material no ha tenido contacto con la radiación solar”, agrega el docente.

 

La telemetría fue utilizada para obtener información de la nave Rosetta, lo que permitió conocer datos de su ubicación, su estado y también enviar instrucciones desde la Tierra.

 

Una muerte controlada

 

Luego de todo este tiempo de orbitar el cometa, este ya estaba alejándose del Sol, por lo que se esperaba que los paneles solares de la nave ya no obtuvieran la energía necesaria para seguir activa. Previendo esto, le dieron la instrucción de chocar de forma controlada sobre el cometa.

 

No fue un choque de grandes magnitudes, de hecho, estimaron el descenso con una velocidad que puede compararse con la rapidez de una persona para caminar, es decir, de 2 a 3 kilómetros por hora.

 

“Sabemos que quedó en una zona escogida en la cabeza del cometa. Allí permanecerá y será parte de las reliquias arqueológicas del espacio. Si en un futuro los seres humanos logran llegar a este cometa, encontrarán este vestigio fósil que dejó la misión espacial de sus antepasados”, puntualiza el experto.

 

Además, el docente Vargas explica que la misión no fue tan costosa, el dinero gastado equivale a tres aviones Airbus; y, teniendo en cuenta que llevaba doce años funcionando y ha suministrado una enorme cantidad de información, no es un valor tan alto comparado con su utilidad.