Ciencia España , Salamanca, Viernes, 10 de septiembre de 2010 a las 17:26

Los cardiólogos investigan cómo mejorar las intervenciones percutáneas

La durabilidad de los dispositivos que reemplazan las funciones de las válvulas del corazón es uno de los principales retos, según Carlos Ruiz, uno de los mayores expertos del mundo

JPA/DICYT En la actualidad, una parte de la investigación en Cardiología se centra en la búsqueda de tratamientos alternativos a la cirugía en ciertas patologías del corazón, como las intervenciones percutáneas. Algunos de los expertos mundiales en este campo participan en segunda edición de la Reunión internacional sobre intervencionismo percutáneo en cardiopatía estructural y congénita del adulto, que se celebra en Salamanca. Uno de los retos que forman parte de las líneas de investigación actuales es conocer la durabilidad de los implantes que se colocan por vía percutánea para solucionar problemas en las válvulas del corazón, según ha explicado hoy Carlos Ruiz, español que trabaja en Nueva York y es uno de los mayores expertos mundiales en esta especialidad.

 

En concreto, Ruiz ha protagonizado buena parte de la segunda jornada de este encuentro al exponer una nueva técnica que trata de solucionar la insuficiencia de la válvula mitral y que constituye la novedad más importante en el último año para este tipo de investigación. La válvula mitral es la que impide que la sangre retorne del ventrículo izquierdo a la aurícula izquierda del corazón, pero puede dar origen a una patología por insuficiencia a la hora de cumplir su función.

 

Carlos Ruiz, que trabaja en el Lenox Hill Hospital de Nueva York, ha explicado hoy cómo solucionar este problema por vía percutánea. "Es una técnica que copia la técnica quirúrgica en la que se pone una sutura en la válvula mitral", ha explicado Ruiz en declaraciones a DiCYT. En este caso, "ponemos un clip que junta las valvas de la válvula mitral, de manera que disminuye la cantidad de sangre que va hacia la aurícula y no crea estenosis de la válvula", señala el experto.

 

Sin embargo, se trata de una técnica muy reciente que, por el momento, ha ido poco más allá de ensayos clínicos. Por eso, "aún no sabemos qué va a pasar a los cinco o 10 años de haberlo implantado", reconoce. "Por los datos de los cirujanos cuando reparan la válvula sabemos que, si es una insuficiencia de tipo funcional, los resultados quirúrgicos no son muy buenos a largo plazo, pero si esto se puede aplicar de forma no quirúrgica y conseguir un resultado a medio término satisfactorio sin comprometer una reparación valvular quirúrgica más tarde, aquí obtendríamos la gran ventaja", ha explicado.

 

Por otra parte, otro reto de los científicos es reemplazar la válvula aórtica, que regula el flujo de sangre de la cavidad inferior izquierda del corazón a la aorta. "Estamos aprendiendo a seleccionar los pacientes de manera muy cautelosa porque hemos empezado por los pacientes más enfermos y más ancianos. Para movernos a pacientes más jóvenes y de menos riesgo tenemos que estar seguros de que los resultados van a ser tan buenos como lo son los quirúrgicos", señala.

 

Muchos son los factores que condicionan el comportamiento de este tipo de dispositivos que se pueden implantar sin cirugía a través de un pinchazo: el material, la construcción de la válvula, cómo se implanta o los posibles daños que ocasiona en los tejidos a largo plazo. Todo ello constituye un desafío para los investigadores de este campo, en el que, según este experto, España y Europa no tienen nada que envidiar a Estados Unidos, sino más bien lo contrario.

 

"En la investigación clínica con este tipo de dispositivos, Europa está muy por delante de Estados Unidos por una serie de razones de regulación. El trabajo en Europa y en España es excelente, con una calidad de investigación muy alta y unos resultados esperanzadores", señala.