Ciencia Brasil , Brasil, Martes, 03 de noviembre de 2009 a las 16:40

Los ciclos de calentamiento global amenazan la supervivencia de cuatro especies de primates

La excesiva producción de recursos que se genera durante El Niño altera la disponibilidad del alimento del que dependen monos en peligro de extinción

Eva Aguilar/OEI-AECID/DICYT Las oscilaciones climatológicas de calentamiento y enfriamiento que se producen en el Pacífico tropical (conocidas como los fenómenos de El Niño y La Niña), influyen directamente en la producción de frutos, hojas y semillas de las que se alimentan cuatro especies de primates que habitan en los bosques de la región, lo que a su vez altera el tamaño de las poblaciones. A esta conclusión han llegado dos investigadores de la Universidad del Estado de Pennsylvania (Estados Unidos), cuyos resultados fueron publicados el pasado 28 de octubre en Biology Letters (Royal Society de Londres), tras el análisis de los factores ecológicos que se ven perturbados en los trópicos durante los cambios climáticos.

 

Como objeto de estudio, los investigadores escogieron cuatro especies de primates de la subfamilia de los Atelinae, que se caracterizan por sus largas colas prensiles, y que se encuentran en peligro de extinción: muriqui en Brasil (Brachyteles hypoxanthus), el mono lanudo en Colombia (Lagothrix lagotricha), el mono araña de manos negras en Panamá (Ateles geoffroyi) y el mono aullador en Venezuela (Alouatta seniculus).

 

Para comprobar la hipótesis de que la respuesta de las plantas a los eventos de calentamiento es un factor crucial para medir la relación entre los cambios climáticos y la abundancia de primates, los investigadores utilizaron información recolectada en estudios anteriores sobre los patrones de alimentación de los monos y la presencia o escasez de alimento. La información para establecer relaciones entre las fluctuaciones de las poblaciones de primates y los recursos disponibles, la encontraron en la estación biológica de Barro Colorado (Panamá), hogar del mono araña de manos negras. Los datos acumulados en Barro Colorado en cuanto al número de especies de árboles que dieron frutos y flores en cada uno de los meses entre 1987 y 2004, fue utilizado como indicador general para establecer lo ocurrido a través del tiempo en los hábitat.

A esta información los investigadores añadieron los datos disponibles sobre el promedio de lluvia y temperatura anual, así como la duración de las temporadas seca y lluviosa en cada una de las regiones estudiadas. Los modelos estadísticos mostraron que las cuatro especies de primates sufrieron una disminución de individuos relacionada con fluctuaciones climatológicas a gran escala. A pesar de la distancia que los separa, las tres especies que se alimentan principalmente de frutas (muriquis, monos lanudos y araña) respondieron de forma negativa y sincronizada durante la época de calentamiento de El Niño. Igualmente, los monos aulladores, que se alimentan de hojas, mostraron una disminución de los miembros de sus poblaciones durante El Niño. Ello a pesar de que el fenómeno dispara la producción de los frutos y las hojas de los árboles (debido al incremento de la luz solar).

 

Los investigadores piensan que la acelerada productividad que se produce durante El Niño también acaba con las reservas de energía de los árboles, que luego tardan mucho más tiempo en recuperarse durante la temperada húmeda de La Niña. Esto explicaría por qué los monos que se alimentan de frutas tardan tanto en responder a un evento de El Niño después de un lapso de uno o dos años. En el caso de las hojas de las que se alimentan los monos aulladores, una maduración excesiva también podrían adelantar la generación de las toxinas que las hojas utilizan para defenderse y que son letales para los primates.

 

Si bien los autores del estudio piensan que nuevos análisis cuantitativos son necesarios para delinear mejor las complejas relaciones ecológicas entre clima, vegetación y la supervivencia de los animales, los datos obtenidos por el momento sugieren que la respuesta de las plantas a las condiciones climáticas altera profundamente los recursos alimenticios de los primates, lo que a su vez influye en el declive o aumento en el número de los individuos.