JPA/DICYT Los residuos de los materiales de la construcción y las demoliciones apenas se están reciclando en la actualidad, de manera que en su mayor parte acaban en vertederos de escombros, según los expertos. En Castilla y León sólo existe una planta de tratamiento en Segovia, pero está previsto que se construyan una decena de ellas para atender a las necesidades de la comunidad. La Cámara de Comercio e Industria de Salamanca acoge desde hoy hasta el próximo jueves, 22 de noviembre, unas jornadas sobre este asunto.
El encargado de abrir la ronda de ponencias ha sido Armando Parrado, técnico de Medio Ambiente de la empresa de construcción Collosa. En su opinión, este tipo de residuos "se puede tratar mejor que otros", pero para ello habría que tener en cuenta la necesidad de "diferenciarlos y segregarlos ya en la obra para que de las plantas de tratamiento salen completamente limpios", ha señalado en declaraciones a DICYT previas a la inauguración de las jornadas, que ha tenido lugar esta tarde.
En la actualidad ya existe un borrador de un plan autonómico de Castilla y León que intenta regular este asunto, pero aún no aprobado. En el futuro, está prevista la instalación de una planta de tratamiento de residuos de la construcción en cada una de las provincias, mientras que en León serían dos, una en la capital y otra en Ponferrada. Sin embargo, por el momento sólo está en funcionamiento la de Segovia, con el resultado de que en la práctica, hoy por hoy, "no se está reciclando nada", según este experto, "tan sólo, las tierras de excavación de la propia obra, que en ocasiones se llevan a antiguas explotaciones mineras", apunta.
El proceso de reciclaje
En una planta especializada en el reciclaje de residuos de la construcción para su reutilización se lleva a cabo un largo proceso que se centra en la depuración de los materiales que pueden volver a usarse. "Cuando llega el camión con los residuos de la obra, normalmente están mezclados con todo tipo de residuos, peligrosos y no peligrosos. Por eso, lo primero que se hace es una segregación manual para quitar, por ejemplo, plásticos o cartón a otros contenedores. Una vez hecho este trabajo se lleva a la planta, compuesta por una tolva receptora y un tromel, donde se hace una separación de los mayores y menores residuos. Después, un imán quita las partes férreas, en una cabina, seis u ocho personas separan otros elementos, un soplador quita los componentes ligeros, y una vez que está todo limpio, ya se puede triturar para producir nuevos áridos para la construcción", explica Armando Parrado.