Ciencia España , Segovia, Jueves, 14 de julio de 2005 a las 19:50

Los psicofármacos son los medicamentos más demandados tras los analgésicos

Un curso que termina hoy en la Universidad SEK analiza la aplicación de estos medicamentos y las novedades y tendencias en su estudio

BGA/DICYT Los fármacos aplicados a los trastornos psicológicos son los medicamentos más demandados por la población tras los analgésicos, según señaló hoy el médico del Centro de Salud Segovia Rural, Enrique Arrieta. Este profesional participó en la última jornada del curso Avances en la eficacia de los psicofármacos y precauciones, organizado por el Departamento de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad SEK de Segovia en colaboración con el Colegio Oficial de Médicos de Segovia, el Área de Formación del SACYL y los Laboratorios Lundbeck.

Al curso han acudido representantes de diversos colectivos del ámbito sanitario, entre médicos, psiquiatras y psicoterapeutas, con el objetivo de poner en común las últimas investigaciones y tendencias en la aplicación de los psicofármacos en las enfermedades mentales y en las manifestaciones conductuales de diferentes enfermedades neurológicas.

En este contexto Arrieta, profesor de la Universidad SEK, recordó que el desarrollo de los psicofármacos ha dado lugar a que este grupo de medicamentos sea el segundo más demandado tras aquellos destinados al tratamiento del dolor. Apuntó también que el campo de los psicofármacos ha experimentado una “auténtica revolución” debido a que, en los últimos 10 años, han surgido tratamientos eficaces para trastornos mentales clásicos como la ansiedad, la depresión o determinadas manifestaciones psicóticas. “Estos nuevos fármacos dan lugar a menos efectos secundarios, lo que ha supuesto extender su uso a una población mayor”, explica.

De modo paralelo a este avance, según aclara el profesor Arrieta, la sociedad ha ido adquiriendo una mayor y mejor información sobre la eficacia de estos nuevos medicamentos. Otra causa de la evolución de los psicofármacos ha sido el desarrollo de trabajos de investigación desde diversos campos del ámbito sanitario, a lo que ha que sumar el apoyo de los laboratorios y de la industria farmacéutica.

Arrieta matiza que la complejidad de la enfermedad mental y el manejo de estos pacientes hacen necesaria la interrelación de profesionales de distintos campos sanitarios, de tal manera que psiquiatras, psicólogos o neurólogos aporten su punto de vista y actúen de forma. Añade que “los que hacemos psicoterapia debemos conocer los fármacos que toman nuestros pacientes y, de igual manera, los que prescriben los medicamentos tienen que conocer la eficacia de las medidas terapéuticas”. 

Del mismo modo, el representante de los médicos rurales abogó también porque los profesionales sigan formándose en el conocimiento de estos medicamentos, analizando la información que reciben y “valorándola en su justa medida para proporcionar el mayor beneficio a los pacientes”.