Ciencia España León, León, Martes, 11 de marzo de 2008 a las 17:21

Los ríos son los ecosistemas más vulnerables a las especies invasoras en Castilla y León

El cangrejo rojo americano y el cangrejo señal, la almeja asiática y el mejillón cebra, entre las variedades más problemáticas

Isidoro García Cano/DICYT Según la Unión Mundial para la Naturaleza, una especie invasora es "una especie exótica que se establece en un ecosistema natural o seminatural y amenaza la diversidad biológica nativa". En Castilla y León, los ecosistemas más vulnerables a estas especies son los ríos, según los expertos del Grupo Especialista en Invasiones Biológicas (GEIB), única organización en Europa que se dedica exclusivamente a este tema. Esta ONG, con sede en León, participó en la reciente Cumbre Europea de Especies Invasoras que se celebró en Madrid, donde se propusieron medidas para atajar este fenómeno.

 

Para Bernardo Zilletti, biólogo y uno de los coordinadores del GEIB, "los ecosistemas fluviales son los más afectados en Castilla y León" por las especies invasoras, sobre todo peces (trucha arcoiris) y cangrejos (el rojo americano y el señal). Según explica a DICYT, "la expansión de estas especies se ve favorecida por distintas razones", entre las que cita la introducción de especies por parte de pescadores para tener más capturas, la mala gestión de la Administración y la construcción de infraestructuras que "mejoran el acceso a determinados lugares".

 

Según Laura Capdevila-Argüelles, también bióloga y coordinadora de la organización, "cuando empezó a desaparecer el cangrejo autóctono, las autoridades trataron de satisfacer la demanda de cangrejos con la introducción del americano, lo cual fue un golpe decisivo para las ya maltrechas poblaciones de cangrejo nativo". A su vez, "el cangrejo señal se introdujo para intentar frenar la invasión del americano, pero también se ha convertido en especie invasora". Sin embargo, ahora "es una importante fuente de ingresos", por lo que "quitar ese recurso económico es difícil". En el caso del cangrejo rojo americano, su erradicación podría ser calificada de imposible en la actualidad.

 

Comercio, primera vía de entrada

 

En opinión de Capdevila-Argüelles, coautora del Plan Nacional de Acción para Especies Exóticas Españolas del Ministerio de Medio Ambiente, "el comercio es la primera vía a nivel mundial de introducción de especies invasoras terrestres". "El libre mercado europeo sólo pone trabas a cuatro especies, el resto tiene libertad de movimiento", argumenta. "La popularización del turismo exótico también favorece este proceso", asegura.

 

Las consecuencias más graves de la introducción de especies exóticas invasoras son la desestabilización de los ecosistemas y la extinción de especies. También puede ocurrir una hibridación que, aunque no genere descendencia (como el caso del visón europeo y el americano), sí puede mermar las poblaciones al tener la especie autóctona un solo celo al año. Para Bernardo Zilletti otros efectos son "el desplazamiento de especies y pérdidas económicas" derivadas de los gastos de gestión para el control de las invasoras (en el río Guadiana se gastaron 10 millones de euros para eliminar el jacinto de agua, una planta ornamental).

 

Efectos sanitarios

 

Las especies invasoras "también provocan efectos sanitarios", continúa Zilletti, "tanto para animales" (transmisión de la afanomicosis por el cangrejo americano y el señal a los autóctonos), "como en humanos" (el mosquito tigre en Cataluña, cuyas picaduras son más molestas). Según el biólogo, miembro del grupo especialista en especies invasoras de la Unión Mundial para la Naturaleza, "la prevención es la clave para reducir el problema de invasiones biológicas, además de frenar las que están ya establecidas".

 

La Conferencia de Madrid abogó por dirigir las actuaciones "hacia las vías de entrada, no hacia las especies". Como medidas destacan el establecimiento de controles fronterizos, el análisis del potencial invasor (la nueva Ley de Biodiversidad pretende realizar un catálogo de especies invasoras, hoy inexistente, con criterios científicos), y la educación, sobre todo en el sector comercial (que los vendedores sustituyan unas especies exóticas más problemáticas por otras de probada inocuidad, ya que entre un 5 y un 20% pueden convertirse en invasoras). Además, ambos expertos recomiendan acompañar estas medidas con un sistema de alerta temprana entre Administraciones.
 

Invasoras y cambio climático
Según Laura Capdevila-Argüelles, "los estudios de especies invasoras y cambio climático están empezando, se sabe poco todavía". Sin embargo, la bióloga apunta que "el clima habitual en Castilla y León, con inviernos muy fríos, es una barrera para muchas especies invasoras", algo que no ocurre en las zonas costeras de España, "donde el clima es más suave y tienen más problemas, sobre todo con plantas exóticas". Así, "si el clima de Castilla y León se hace más suave, es probable que las especies invasoras en estado latente u otras nuevas encuentren condiciones más favorables para introducirse o expandirse".