JPA/DICYT La venta de biodiésel se abre paso en Castilla y León, con 42 estaciones de servicio que ya ofrecen en la actualidad este combustible en la comunidad, según los últimos datos oficiales del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. La provincia con mayor número de gasolineras que disponen de esta opción es Burgos, que cuenta con 11, mientras que en Salamanca tan sólo hay dos por el momento.
El biodiésel puede sustituir total o parcialmente a los derivados del petróleo en los motores diésel, es decir, se puede utilizar en estado puro o mezclado con gasóleo. Los consumidores ya tienen esa posibilidad en todas las provincias, con siete estaciones de servicio en Ávila, cinco en Segovia, cuatro en León y Palencia, y tres en Valladolid, Zamora y Soria, además de las ya citadas, Burgos y Salamanca. En el conjunto de España, la cifra de gasolineras con combustible biodiésel a la venta se acerca ya a las 300.
Este producto se obtiene a partir de lípidos naturales, como aceites vegetales o grasas animales. Cuando se trata de un sustituto total del gasóleo para los motores diésel, se denomina B100, mientras que cuando aparece mezclado con él se utilizan los términos B5 o B30, en referencia al porcentaje de biocombustible que lleva la combinación. Aunque la potencia energética disminuye alrededor de un 5 por ciento, la utilización de biodiésel permite una reducción de las emisiones de CO2 por parte de los vehículos que puede alcanzar un 80 por ciento.
Las materias primas para la obtención de este combustible son los aceites de girasol, soja, colza, palma y otros, de manera que permite el aprovechamiento de terrenos de cultivo, aunque se requieren muchas hectáreas para que la cantidad en litros que se puedan obtener de la materia prima sea rentable. La mayor parte del biodiésel se produce y se consume en Europa, especialmente en Alemania, ya que Estados Unidos se ha decantado por el bioetanol como biocombustible, un alcohol que se deriva de otro tipo de cosechas, como maíz o caña de azúcar.