Ciencia Brasil , Brasil, Miércoles, 16 de noviembre de 2016 a las 08:27

Monos capuchinos producen piedras afiladas similares a herramientas

Fragmentos de piedras generados accidentalmente por primates en el Parque Nacional de Serra da Capivara, en Brasil, guardan parecido con instrumentos tallados en rocas por ancestros humanos hace 2,6 millones de años, según se constata un estudio

AGENCIA FAPESP/DICYT Además de utilizar piedras con diversas finalidades, tales como abrir frutos para extraer de éstos su parte comestible, los monos capuchinos de la especie Sapajus libidinosus –conocidos como monos silbadores– hallados en el Parque Nacional de Serra da Capivara, en el estado de Piauí (Brasil), suelen golpear con fuerza y repetidamente una piedra contra otra apretada contra una roca para romperla. Al lograr su cometido, los animales chupan y huelen el polvo de cuarzo producido por la fragmentación del mineral.

 

Este comportamiento de los monos capuchinos genera ocasionalmente lascas de piedra afiladas y concoideas, con superficies lisas y curvas, análogas a la superficie interna de una concha marina –como resultado de múltiples percusiones (golpes)–, que caen al suelo y los animales no utilizan.

 

Al analizar más detenidamente dichas lascas de piedra producidas inadvertidamente por los monos silbadores, investigadores del Instituto de Psicología de la Universidad de São Paulo (IP-USP), Brasil, en colaboración con colegas de la Facultad de Arqueología de la University of Oxford y de la University College London, Inglatierra, constataron que algunas son muy similares a herramientas líticas talladas en piedras por los ancestros humanos (homínidos) durante el período Paleolítico o de la piedra tallada, es decir, 2,6 millones de años a. C.

 

Esta investigación se desarrolló con apoyo de la FAPESP en el ámbito del Proyecto Temático intitulado "Utilización de herramientas por monos silbadores (Sapajus libidinosus) silvestres", coordinado por el profesor Eduardo Ottoni.

 

Los resultados de la misma se publicaron el pasado 19 de septiembre en la edición online de la revista Nature.

 

"Constatamos que algunas lascas de piedra producidas accidentalmente por monos silbadores son muy parecidas a las herramientas líticas olduvayenses", declaró Tiago Falótico, posdoctorando del Instituto de Psicología de la USP y uno de los autores del estudio, a Agência FAPESP.

 

Se les denomina herramientas olduvayenses pues se las encontró a mediados del siglo XX en la zona de Garganta de Olduvai, en Tanzania. Se considera que las mismas se encuentran entre las más antiguas herramientas de piedra tallada, con una edad de hasta 2,6 millones de años, y se las atribuye a los Homo habilis, unos de los primeros representantes del género Homo, que incluye a los humanos modernos.

 

Falótico, quien lleva adelante su posdoctorado con Beca de la FAPESP, y su supervisor, el profesor Eduardo Ottoni, estudian desde hace tiempo el comportamiento de los monos capuchinos y, específicamente, el uso de herramientas que hacen estos primates de la especie Sapajus libidinosos en el Parque Nacional de Serra da Capivara.

 

Durante sus estudios, observaron que los animales golpean las piedras y después las huelen y lamen el polvo de cuarzo que queda entre los fragmentos. Pero aún no han logrado entender por qué hacen esto.

 

“Nuestras observaciones sugieren que los monos pueden estar ingiriendo el polvo de cuarzo o líquenes presentes sobre las piedras, toda vez que las piedras en sí sólo tienen sílice”, afirmó Falótico.

 

El investigador empezó a recolectar las piedras que golpeaban los animales durante su doctorado, también realizado con Beca de la FAPESP y bajo la dirección de Ottoni, incluso aquéllas que utilizaban como martillo y los fragmentos que se desprendían de las rocas.

 

Los fragmentos de piedra, junto al material arqueológico que obtuvieron Falótico y Ottoni en los últimos años, durante excavaciones realizadas en el marco de un estudio sobre arqueología primate que integra el Proyecto Temático que cuenta con apoyo la FAPESP, fueron analizados por el arqueólogo Tomos Proffitt, investigador de la Facultad de Arqueología de la University of Oxford y experto en herramientas líticas olduvayenses, y Michael Haslam, científico del Instituto de Arqueología de la University College London, ambos asociados al proyecto.

 

Los resultados de esos análisis apuntaron que las lascas de piedras producidas involuntariamente por los monos silbadores tienen todas las características y las formas de las herramientas líticas producidas deliberadamente por los homínidos.

 

Las lascas de piedras exhiben una forma concoidea, con diferentes grados de daño por percusión (golpes) y pequeños puntos de impacto, rodeados por cicatrices circulares o crecientes, y bordes afilados.

 

“Los paleoantropólogos [que combinan los conocimientos de la paleontología con los de la antropología para estudiar fósiles de homínidos, como así también las evidencias que estos ancestros dejaros] se valen de esas características de las lascas de piedra afiladas tanto para distinguirlas de las piedras rotas naturalmente como para adjudicárselas a los homínidos, que producían piedras con esas formas intencionalmente para usarlas como herramientas”, dijo Falótico.

 

Toda vez que las lascas de piedra producidas accidentalmente por los monos capuchinos son muy similares a las herramientas líticas hechas deliberadamente por los homínidos, los investigadores hacen hincapié en el hecho de que, de hallárselas aisladamente, fuera de un sitio arqueológico homínido, podría confundírselas con artefactos líticos producidos por los ancestros de los humanos.

 

“Cuando se encuentran lascas de piedra afiladas en un sitio arqueológico, generalmente es más fácil caracterizarlas como herramientas líticas producidas intencionalmente por homínidos, pues en esos lugares suele haber muchos núcleos de piedra e indicios de ocupación humana, tales como restos de hogueras”, sostuvo Falótico. “Pero cuando se las halla aisladamente, y si los registros arqueológicos están más dispersos, eventualmente pueden haber sido producidas y no necesariamente por los ancestros humanos”, ponderó.

 

Percusión con piedras

 

De acuerdo con los investigadores, ya existían otros registros de primates que golpean piedras y, al hacerlo, pueden producir accidentalmente fragmentos similares a herramientas líticas.

 

Con base en evidencias recabadas en el único asentamiento prehistórico de chimpancés conocido en el mundo, situado en la selva tropical húmeda de Taï, en Costa de Marfil, un grupo de investigadores de Canadá, Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos detectó en 2007 que los chimpancés del oeste africano (Pan troglodytes verus) empleaban instrumentos de piedra hace 4.300 años para abrir frutas secas.

 

Con todo, los fragmentos de piedra producidos por los chimpancés al golpear una piedra contra la otra no tenían las características de los producidos intencionalmente por los homínidos.

 

“Al intentar abrir cocos con piedras, por ejemplo, los animales terminaban acertándoles accidentalmente a las piedras situadas debajo de los frutos que usaban como yunques”, explicó Ottoni.

 

Según el investigador, otras especies de primates, tales como el macaco cangrejero (Macaca fascicularis) y el macaco japonés (Macaca fuscata) también golpean piedras. Pero el mono silbador es el único que se ha observado hasta ahora que golpea piedras con el fin de romper otras, consignó.

 

“La población de capuchinos que estudiamos en Serra da Capivara tiene un repertorio de uso de herramientas no sólo de piedra, sino también de madera, por ejemplo, que es más complejo que el de cualquier otro primate”, comparó Ottoni.

 

“Aparte de usar herramientas líticas percutoras, tal como es el caso de las piedras, para romper castañas de cajú y cocos, por ejemplo, y también como hemos observamos ahora, para romper otras piedras, también emplean varillas hechas con ramas de árboles como sondas para sacar lagartos o insectos de sus madrigueras y alimentarse”, afirmó.