Ciencia Colombia , Colombia, Jueves, 10 de marzo de 2016 a las 08:58

Motociclistas, un grave problema vial en Colombia

Así lo indica un estudio del Instituto Javeriano de Salud Pública. Los motociclistas pasaron de representar el 24% de las muertes en siniestros viales en el 2001 a más del 45% en el 2014

Carlos Andrés Medina/Universidad Javeriana/DICYT Una dura realidad para los motociclistas y las autoridades viales del país presenta el Instituto Javeriano de Salud Pública en su estudio 'Patrón de mortalidad en motociclistas en Colombia 2000–2014', el cual se basó en cifras oficiales de muertes de estos actores viales entre dichos años. Los motociclistas pasaron de representar el 24% de las muertes en siniestros viales en el 2001 a más del 45% en el 2014.

 

Entre el 2000 y el 2014 cerca de 28.000 motociclistas fallecieron, de los cuales 86,6% eran hombres. En el mismo periodo, la tasa estandarizada de mortalidad por lesiones causadas por el tránsito (LCT) para el país se redujo desde 19,8 a 14,3 por 100.000 habitantes; mientras que las muertes de motociclistas tuvieron un ascenso constante hasta convertirlos en el actor vial más representativo en los decesos. La mortalidad anual de motociclistas tuvo un crecimiento constante durante los 14 años. Entre el 2000 y el 2005 hubo una ligera tendencia al descenso en la mortalidad de este grupo, que se vio interrumpida por un fuerte aumento a partir del 2006, el cual se sostuvo hasta finalizar el periodo de estudio (2014).

 

El incremento en estas cifras puede deberse al aumento exponencial en el parque automotor de motos, que se produjo en el país en los últimos 14 años, pasó de cerca de 1’200.000 en 2000 a cerca de 5’440.000 en 2014. La participación de motocicletas en el parque automotor total aumentó durante este periodo, pasó de 32,7% en el 2000 a superar el 51% en el 2014, prácticamente duplicando al automóvil (29,0%) como medio de transporte (Ministerio de Transporte).

 

Para el 2013, cerca del 24% de los hogares en Colombia eran poseedores de motos. Las razones del aumento son diversas. Los datos resaltan las bajas cuotas para su financiación y pago; sólo representan una fracción del gasto mensual para una persona en el trasporte público; está el imaginario social sobre su economía, velocidad y sostenibilidad ambiental, convirtiéndola en la primera opción para quienes devengan entre uno y dos salarios mínimos legales vigentes.

 

El Instituto Javeriano de Salud Pública sustenta el estudio en los registros provenientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y del Instituto Nacional de Medicina Legal, para el periodo.

 

La moto, ¿primera opción?

 

En estudios previos se identificaron una multiplicidad de factores asociados a la creciente tendencia en la mortalidad de motociclistas en Colombia. En el trabajo de campo derivado del proyecto “Caracterización e identificación de factores de riesgo asociados a lesiones por el tránsito para el diseño de intervenciones efectivas en dos ciudades de Colombia”, realizado por Instituto Javeriano de Salud Pública en las ciudades de Ibagué y Valledupar, se encontraron algunas razones que pueden explicar el incremento en la compra y uso de motocicletas en el país.

 

Dentro de las razones económicas sobresalen: la exención de impuestos para motos de 125cc o menos, el no pago de peajes y que los costos asociados al pago de una motocicleta pueden ser similares o inferiores a los derivados de moverse en el transporte público; adicionalmente, para muchos usuarios los tiempos de desplazamiento en motocicleta a través de las ciudades es menor al invertido en el trasporte público u otros tipos de vehículo particular.

 

En ciertas zonas del país, las motocicletas son usadas hasta por cuatro o cinco integrantes de una misma familia. También, a nivel regulatorio no existe una política clara de expedición de licencias de conducción, con una edad mínima, ni controles a las personas según edad y experiencia. Esto coincide con las debilidades encontradas por la falta de entrenamiento, experiencia y percepción del riesgo de los conductores de este tipo de vehículo, lo cual juega un papel fundamental para la ocurrencia de estos eventos; lo anterior cobra especial importancia, dado que la compra de motocicletas en Colombia se inicia entre los 18 y 24 años de edad, mucho más temprano que el de otros bienes del mismo tipo.

 

¿Falta de cultura vial o autocuidado?

 

Un factor determinante es que muchos motociclistas no son conscientes de su mayor vulnerabilidad ante los siniestros viales. Los comportamientos observados y registrados en estudios regionales en Colombia podrían explicar la mayor participación de este actor en incidentes viales; muchos pasan cuando los semáforos se encuentran en rojo, invaden los espacios para peatones, realizan maniobras zigzagueantes indebidas, no usan el casco, o si lo usan, lo hacen inadecuadamente o incluso no portan el tipo de casco que brinda mayor protección; la prevalencia de uso del chaleco reflectivo aún en los horarios establecidos es muy baja, los parrilleros no hacen uso de los elementos de protección personal, circulan a velocidades excesivas, no conservan su carril ante el alto semafórico; “cambian y ajustan” sus motocicletas, alterando incluso, su cilindraje original.

 

Sin embargo, los comportamientos de riesgo no son exclusivos de los motociclistas colombianos; diversos autores han descrito conductas similares en otras partes del mundo, la realización de movimientos zigzagueantes, uso de celulares durante la conducción, no uso o uso inadecuado del casco, no uso de elementos reflectivos, violación de las normas de tránsito, exceso de velocidad y consumo de alcohol, se asocian con el aumento del riesgo de muerte ante la ocurrencia de un siniestro vial en este grupo.

 

Mayor seguridad

 

En el estudio del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana, se hace referencia a la falta de mecanismos para garantizar el cumplimiento cabal de la legislación en materia de seguridad vial en algunas regiones de Colombia; que por aspectos climáticos o culturales aplican con mayor laxitud la normativa, afirmación que se fundamenta en las investigaciones de la Fundación Ciudad Humana para el Fondo Nacional de Prevención Vial (2013) y de Rodríguez-Hernández & cols (2015).

 

Si a lo anterior se suman las deficiencias en la señalización, tanto vertical como horizontal que hay en muchas carreteras del país, los problemas para la implementación de controles que garanticen el cumplimiento de la ley, la pérdida de confianza en la institucionalidad de las figuras de autoridad y una imperante “cultura de la ilegalidad”, se puede explicar en buena parte del por qué los motociclistas no solo participan en los siniestros viales como víctimas, sino también como victimarios.

 

Regulación y legislación

 

Algunas de las conclusiones del estudio del Instituto de la Universidad Javeriana es que en Colombia se deben realizar procesos de gestión, regulación del acceso, venta y disponibilidad de las motocicletas; al igual que regular la expedición de licencias de conducción y supervisar las escuelas de conducción que las expiden. Así mismo, se deben fortalecer los aspectos de revisión técnico mecánica de los vehículos de todos los tipos, verificando estrictamente el cumplimiento de la legislación. Es imprescindible regular comportamientos en la vía de los motociclistas, y en general, de todos los actores viales, estimulando el cumplimiento cabal de la legislación de forma coherente, consistente y articulada.

 

Debido a todo lo expuesto en este informe, los investigadores les hacen un llamado a las autoridades viales del país para que no permitan que conductores con historial de múltiples infracciones sigan haciendo de las suyas en las calles, por lo que se deben generar mecanismos de sanción y suspensión de licencias ejemplarizantes, a fin de evitar que sigan poniendo en riesgo sus vidas y las de otros usuarios de la vía.

 

Lo anterior coincide en parte, con la recomendación del más reciente informe de seguridad vial de la Organización Mundial de la Salud (2015), en donde se refiere que los “países que han tenido más éxito en la reducción del número de muertes por el tránsito, lo han logrado a través de una mejora en su legislación, en aplicar esas normas, y en hacer más seguras a las carreteras y a los vehículos”.