Ciencia Costa Rica , Costa Rica, Martes, 23 de junio de 2015 a las 10:00

Nueva metodología para la extracción de la bromelina de la piña, un tesoro medicinal

El secreto está en el rastrojo, aquellas partes de la piña que se desechan en plena producción, como hojas, tallos y corona, culpables de contaminar regiones enteras

UNA/DICYT Mucho se sabe sobre las propiedades de la piña: retrasa el envejecimiento, previene la artritis y la anemia, fortalece el sistema inmunológico, entre otras bondades. Pero un estudiante de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA) ha descubierto una nueva forma de aprovecharla, y de paso, superar viejos problemas ambientales. El secreto está en el rastrojo, aquellas partes de la piña que se desechan en plena producción, como hojas, tallos y corona, culpables de contaminar regiones enteras, y que ahora, puede ser un tesoro medicinal.


“Mi padre era empleado de una piñera y de niño yo veía cómo quemaban o enterraban esos sobrantes de piña, lo que generaba un impacto ecológico, aparición de plagas, afectación de suelos. Ahora, como biólogo, pude encontrar un nuevo método para tratar el rastrojo y extraer una encima, la bromelina, insumo importante para la elaboración de medicinas que previenen enfermedades coronarias o digestivas, y para la preservación de ciertos alimentos. Lo más importante es no dejar estos hallazgos en un cajón”, explicó Daniel Méndez, estudiante de biología de la UNA y emprendedor.


Su proyecto, Reuti-Piña, es el resultado de cuatro años de investigación. El programa UNA Emprendedores y el proyecto UNA Incuba fueron decisivos respaldando el esfuerzo de Méndez, tanto en equipo y laboratorios, como en el diseño de un plan de negocios: “promovemos proyectos de triple impacto: económico, social y ambiental con fondos concursables del sistema de banca para el desarrollo, fondos no reembolsables, a modo de capital semilla”, aseguró Maritza Vargas, coordinadora de UNA Incuba.


El apoyo de la UNA no acaba allí. Tanto el programa UNA Emprendedores como el proyecto UNA Incuba aún supervisan la búsqueda de un inversor que aproveche la nueva metodología de extracción de la encima bromelina, así como su posible comercialización, con saldos positivos para el emprendedor. “No sé nada de mercados, ni de modelos de negocio, por eso la Universidad es clave para vincular esfuerzos y encontrar posibles inversores. Usted puede ser un emprendedor apasionado, pero sin un acompañamiento, no hay resultados”, concluyó Méndez.


Mientras sus investigaciones ven la luz en el mercado, Costa Rica seguirá generando unos 10 millones de toneladas métricas de rastrojo por año. Según la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep), en este país existen 42.000 hectáreas sembradas de piña, un área equivalente a los cantones de Santa Bárbara, Belén, Escazú, Alajuela centro, Curridabat y Tibás. Casi la mitad de la actividad piñera se concentra en la zona norte.