Ciencia Argentina , San Juan, Lunes, 09 de julio de 2018 a las 15:06

Nuevas pistas sobre cómo los dinosaurios saurópodos se hicieron gigantes

Hasta ahora, los investigadores creían que los primeros dinosaurios gigantes se habían originado durante el período Jurásico, es decir, unos 180 millones de años atrás, pero fósiles hallados en Argentina muestran que mucho antes

Cristina G. Pedraz/DICYT Un equipo de investigadores ha descrito nuevos fósiles de un dinosaurio del Triásico Tardío en la provincia de San Juan, al Noroeste de Argentina, hace aproximadamente unos 237-201 millones de años. La especie descrita, denominada ‘Ingentia prima’ por su gran tamaño -Ingentia significa inmenso y prima, primera-, se encuentra entre los primeros saurópodos gigantes, 30 millones de años anterior a sus parientes titanosaurios, y ofrece nueva información sobre cómo este clado ha podido alcanzar tamaños tan inmensos.


El estudio, encabezado por Cecilia Apaldetti, investigadora de la Universidad Nacional de San Juan, San Juan y del CONICET-Museo Paleontológico Egidio Feruglio de Argentina, acaba de publicarse en la revista ‘Nature Ecology & Evolution’.


“Hemos encontrado restos de un esqueleto incompleto de un dinosaurio relacionado al origen de Saurópoda, que es el grupo de dinosaurios que incluye a los cuadrúpedos gigantes como los titanosaurios, que son los animales más grandes conocidos en la historia de la vida en la Tierra”, explica a DiCYT Apaldetti, quien detalla que la nueva especie tenía unos 8-10 metros de largo y pesaba unas 10 toneladas. Aunque estas dimensiones no se asemejan a los grandes titanosaurios, que llegaban a pesar 50 toneladas, el tamaño sí era importante en el momento en que vivió Ingentia.


Hasta ahora, los investigadores creían que los primeros dinosaurios gigantes, de más de 10 toneladas, se habían originado durante el período Jurásico, es decir, unos 180 millones de años atrás, pero este descubrimiento muestra que mucho antes, unos 30 millones de años.


“Teniendo en cuenta que los dinosaurios se originaron a fines del periodo Triásico, estos animales surgieron y pocos millones de años después ya se habían convertido en formas gigantes, hasta que 100 millones de años más tarde lograron tamaños colosales”, señala la investigadora.


Para llegar a esta conclusión, el equipo realizó un estudio filogenético para comprender las relaciones de parentesco entre especies, y observó que la nueva especie resultó estar cercanamente emparentada a otras especies de saurópodos del Triásico de Argentina y del Jurásico de Sudáfrica. “Esto nos llevó a proponer la existencia de una nueva familia de dinosaurios (Lessemsauridae) que comparte algunos rasgos tanto con los grandes titanosaurios como con los sauropodomorfos más primitivos y de menor porte que coexistieron con ellos”, subraya Apaldetti.


Por un lado, observaron marcas de crecimiento en los huesos -al igual que se observan los anillos de crecimiento en los troncos de los árboles- que les indicaron que estos animales crecían de forma cíclica (por períodos) pero a velocidades altísimas (2-3 veces más rápido que los gigantes titanos).


Por otro lado, profundas cavidades en las vértebras del cuello sugieren la presencia de un avanzado sistema de respiración del tipo aviano. “Esto quiere decir que, tal como las aves actuales, estos animales poseían dentro de su cuerpo sacos aéreos (bolsas de aire) que le permitían tener reservas de aire oxigenado, refrigerar su cuerpo, y las cavidades por supuesto aligeraban el peso total del esqueleto”, precisa la investigadora, quien añade que este sistema tan desarrollado se conocía para dinosaurios más avanzados, como los gigantes del Cretácico, pero es la primera vez que se observa desde tan temprano en la historia evolutiva del grupo.


“Estas características nos muestran los primeros pasos en la evolución hacia el gigantismo, logrado de una manera novedosa, que antes no se conocía”, concluye la experta.

 

 

 

Referencia bibliográfica
Apaldetti, C., Martínez, R.N., Cerda, I.A., Pol, D. y Alcober, O. (2018). “An early trend towards gigantism in Triassic sauropodomorph dinosaurs”. Nature Ecology & Evolution DOI 10.1038/s41559-018-0599-y