Ciencia Colombia , Antioquia, Miércoles, 12 de noviembre de 2014 a las 09:40

Nuevas posibles aplicaciones para un viejo medicamento, la aspirina

En el grupo Reproducción, de la Facultad de Medicina UdeA, se investiga el uso de la aspirina para prevenir enfermedades del embarazo, especialmente la pérdida gestacional, a través de un programa que lleva 20 años de experiencia

UDEA/DICYT Un embarazo sin complicaciones, que culmine con un bebé sano en casa, es el sueño de muchas parejas. Pero este sueño se puede ver opacado por la pérdida gestacional, en algunos casos de forma repetitiva ―abortos espontáneos recurrentes― o por alteraciones del embarazo en diferentes etapas. Estas pueden ocurrir en las primeras etapas de la gestación, lo que lleva a la expulsión o muerte del embrión, o pueden ser complicaciones tardías como muerte fetal, restricción del crecimiento en el útero o preeclampsia.


En el Grupo Reproducción de la Universidad de Antioquia hay un equipo de investigadores dedicados a estudiar casos de parejas con pérdidas gestacionales espontáneas para ayudarles a hacer realidad su sueño. Tras una consulta médica, ya sea particular o en las diferentes EPS, las parejas son remitidas al programa de Aborto Recurrente establecido por el grupo hace ya más de 20 años.


En el programa, después de una asesoría sobre las posibles causas de las pérdidas y tras resolver inquietudes, se procede a tomar una muestra de sangre de la mujer para estudiar la presencia de unos anticuerpos que pueden ser causantes de diferentes alteraciones en la gestación. Estos anticuerpos, llamados anticuerpos antifosfolípidos, pueden hacer parte del síndrome antifosfolípido, una enfermedad que se puede manifestar como episodios de trombosis y que en algunos casos puede estar asociada a los mencionados problemas del embarazo.

 

Nuevas esperanzas en la aspirina

 

Uno de los tratamientos más utilizados para prevenir las pérdidas gestacionales asociadas al síndrome antifosfolípido es el consumo, desde el inicio del embarazo, de medicamentos como la heparina y la aspirina. Aspirina es el nombre más común del ácido acetilsalicílico, aunque hay varias presentaciones comerciales de este medicamento, patentado hace 115 años y ampliamente usado en todo el mundo.


Aunque existe bastante controversia, la aspirina en bajas dosis, es decir a 100 mg al día (que es la dosis de la aspirineta para niños) ha sido recomendada para prevenir la preeclampsia en mujeres en embarazo. Se han visto beneficios si se administra antes de la semana 16 de la gestación y si se ingiere antes de acostarse. Respecto al aborto recurrente, el uso de aspirina también es controvertido, pues algunos estudios muestran beneficios y otros no.


En estudios con mujeres que han presentado pérdidas gestacionales, los investigadores del Grupo Reproducción encontraron que, en el grupo de mujeres que durante su siguiente embarazo consumieron aspirina en bajas dosis ―acompañada o no de otros tratamientos sugeridos por el médico, como la progesterona― se presentaron menos abortos.


Estos resultados han alentado al grupo a investigar más a fondo cómo actúa la aspirina en bajas dosis. Esto permitiría hacer un uso más racional del medicamento, seleccionar las pacientes que se pueden beneficiar y determinar el período de inicio del tratamiento y la dosis, teniendo en cuenta que la aspirina es un medicamento ampliamente usado para diferentes alteraciones de la gestación, de bajo costo, relativamente seguro y de fácil acceso a cualquier sector de la población, lo que sería de mucha utilidad en países en desarrollo como el nuestro.

 

¿Cómo lo estamos investigando?

 

El uso de aspirina en bajas dosis es muy frecuente en personas de la tercera edad y es considerado uno de los medicamentos con una mejor relación costo-beneficio en la prevención secundaria de enfermedades del sistema circulatorio, como la trombosis y el infarto de corazón, pero su beneficio no es tan claro en personas sanas.


El mecanismo de acción de la aspirina es inhibir la formación de unas sustancias que inducen la inflamación y la trombosis. Recientemente se descubrió otro mecanismo de acción: la producción de unas sustancias llamadas epilipoxinas y resolvinas, que tienen una potente acción para controlar la inflamación.


En el Grupo Reproducción se está estudiando el posible efecto de la aspirina y de las epilipoxinas en las alteraciones de la reproducción. Con el apoyo financiero de la Universidad y de Colciencias, se han realizado varias investigaciones sobre esto. Se obtienen células de la placenta y, en laboratorio, se les aplican sueros extraídos de pacientes con historia de abortos repetidos, con o sin anticuerpos antifosfolípidos. Así se trata de simular lo que pasa en un embarazo. En estas células se evalúa el efecto del suero y si la aspirina y la heparina alteran dichos efectos.


Los resultados encontrados hasta ahora muestran que los anticuerpos antifosfolípidos sí afectan algunas de las funciones de células de la placenta, y que la aspirina y las epilipoxinas revierten estos efectos.


Aunque estos resultados son alentadores, se requieren más investigaciones para aclarar con más detalle cómo actúan estos medicamentos y así poder ofrecer a la comunidad protocolos de tratamiento más adecuados en la prevención de las alteraciones de la reproducción que implican problemas inmunológicos.

 

Importante


Las mujeres que han tenido antecedentes de abortos o de preeclampsia que no deben consumir la aspirineta sin la asesoría de su médico, porque aunque su uso se considera seguro en el embarazo, no es totalmente seguro y puede tener complicaciones si no se administra adecuadamente.