Ciencia Argentina , Tierra del Fuego, Viernes, 30 de septiembre de 2011 a las 13:44

Parásitos globales

Las migraciones de personas, fomentadas por los nuevos medios de transporte o por razones laborales, no sólo posibilitan el traslado de humanos, sino también de las enfermedades parasitarias de una región a otra y de un país a otro

INFOUNIVERSIDADES/DICYT Las enfermedades parasitarias son patologías infecciosas que pueden ser causadas por pequeños organismos unicelulares, llamados protozoos, y hasta por gusanos, que pueden observarse a simple vista. Constituyen las enfermedades infecciosas más importantes de la humanidad y, de la lista elaborada por la Organización Mundial de la Salud de las once enfermedades prioritarias, siete son parasitarias. El tema fue abordado por el doctor Costamagna durante el dictado del curso Parasitología para Farmacia en su visita a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. 

 

Al respecto, señaló que “los parásitos se diseminan para producir enfermedad parasitaria a través del suelo, las verduras o por aguas contaminadas con huevos, larvas o quistes”. Otra vía de diseminación son algunos alimentos que pueden contener estadios infectantes o infestantes, resistentes al parásito. También proliferan a través de animales domésticos o salvajes que albergan parásitos de importancia zoonótica (es decir, que se transmiten de los animales al hombre o viceversa).

 

La vía de contagio de las enfermedades parasitarias de persona a persona puede darse a través de la vestimenta, la ropa de cama, las manos contaminadas, e incluso el contagio puede producirse si el medio ambiente cercano está contaminado, a través del agua, el suelo y las verduras. La misma persona puede provocarse la autoinfección o infestación, a través del llamado “ciclo ano-mano-boca”.

 

“Las parasitosis están en todos lados” indicó el doctor Costamagna, contrariamente a lo que supone el imaginario popular acerca de que en el sur no existen enfermedades parasitarias. Excepto las enfermedades que necesitan de vectores para su transmisión, o de condiciones adecuadas de temperatura y de humedad para vivir, como es el caso de la leishmaniasis, que ya llegó a provincias como Chaco, Corrientes, Misiones y Santa Fe, entre otras, esta enfermedad no se da en el sur del país debido a que el vector que la transmite no resiste las bajas temperaturas. Lo mismo sucede con el Chagas vectorial, con la Malaria (o Paludismo), entre otras enfermedades.

 

“El contagio de parásitos es muy simple -señaló el especialista- y con ellos vienen las enfermedades parasitarias. Si a un chico se le cae el chupete en una vereda, que está sucia porque defecó un perro con anterioridad, es suficiente para contagiarse un parásito, porque la acción del chico es volver a ponerse el chupete en la boca y así se cierra el ciclo que puede terminar produciéndole problemas de visión, llegar al cerebro, o provocarle una hidatidosis”.

 

La hidatosis

 

La hidatidosis es una enfermedad presente en la provincia de Buenos Aires y en toda la Patagonia que está ligada a los perros. Estos animales pueden tener en su intestino una “tenia” muy pequeña denominada Echinococcus granulosus, que llega a albergar entre 500 y 800 huevos. Al ser eliminados los huevos con las heces al piso, si un niño o adulto los ingiere se contagia de hidatidosis, generando un quiste hidatídico. Es una enfermedad que probablemente no mate al portador, pero lo inhabilita para trabajar, ya que el quiste se aloja por lo general en hígado o pulmones y el proceso de curación es lento y muy costoso, debido a que el post operatorio es muy prolongado. Si el quiste se aloja en el cerebro, es más grave.

 

Cuando los perros nacen, en los casos en que la perra está parasitada, liberan gusanos de unos 10 o 20 cm que se llaman Toxocara canis y que pueden contagiar al hombre a través de los huevos que contienen larvas vivas del parásito y que quedan en la calle, en el agua o en las verduras que se consumen crudas, y pueden llegar a dejar ciega a una persona.

 

Hay muchas enfermedades que transmite el perro a través de su materia fecal, por eso es importante y necesaria la tenencia responsable de los animales. “A los perros de la calle hay que buscarles un dueño o evitar su proliferación, a través de la castración. Esta es una tarea de salud pública” aseguró Costamagna.

 

Por último, destacó la importancia de que los farmacéuticos, al igual que otros integrantes de los equipos de salud, conozcan la temática y la incidencia real de los parásitos, organismos que conviven con nosotros pero que representan un riesgo para la salud humana y animal. Con un conocimiento integral de Parasitología, los profesionales farmacéuticos, al igual que médicos, bioquímicos y enfermeros, entre otros, podrán ser verdaderos comunicadores y multiplicadores sociales, a partir de ejercer una importante y a veces relegada función comunitaria en el equipo de salud.

 

El curso “Parasitología para Farmacia” se incluye en el Programa de Intercambio, Formación y Cooperación (INTER-U) entre un grupo de unidades académicas. El programa incluye, entre otras actividades, la posibilidad de cubrir áreas de vacancia y alienta el intercambio de alumnos y docentes entre las universidades nacionales adherentes. El curso contó con la participación de catorce farmacéuticos que desarrollan sus actividades en el ámbito académico o en forma independiente como profesionales.