Ciencia Costa Rica , Heredia, Viernes, 12 de julio de 2013 a las 09:58

Persiste la veda por marea roja en el Pacífico

No existe fecha para eliminar restricción de pesca y comercialización de moluscos bivalvos marinos que se extraen del litoral Pacífico del país

UNA/DICYT Desde noviembre del año anterior, el país presenta una veda para la extracción y comercialización de moluscos bivalvos marinos del litoral pacífico costarricense, entre ellos ostras, ostiones, almejas, mejillones y pianguas. La investigadora Emilia Calvo Vargas, coordinadora del Laboratorio de Fitoplacton Marino de la Estación de Biología Marina Juan Bertoglia Richards de la Universidad Nacional, presentó la conferencia “Floraciones Algales Nocivas (FANs: mareas rojas) y la acumulación de ficotoxinas en moluscos bivalvos”, organizada por el Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicasde la Universidad Nacional (IRET-UNA).

 

“Algunas microalgas producen toxinas, entre ellas los dinoflagelados, diatomeas y cianobacterias. Muchas veces su concentración no es suficiente para cambiar el color del agua, pero sí para la acumulación de toxinas en la carne de algunos moluscos bivalvos, que al ser consumidos por las personas, pueden causarles intoxicaciones”, explicó Calvo.

 

Los peces, por ejemplo, son muy sensibles cuando están presentes ciertas especies de microalgas, por lo que mueren rápidamente. En cambio, los moluscos que se alimentan mediante filtración del agua, algunos no se alimentan mientras haya organismos tóxicos, otros, acumulan toxinas en su organismo sin que les cause daño, o al menos así parece”, añadió Calvo.

 

La Floración de Algas Nocivas (FANs), conocidas como mareas rojas, puede producir diarrea, amnesia o parálisis, depende de la especie de microalga presente en el agua. En 1979, Roxana Víquez, en ese entonces investigadora de la UNA, documentó en el Golfo de Nicoya, una floración del dinoflagelado nocivo Cochlodinium catenatum, registró una concentración máxima de 8 x 107 células L-1, que hasta la fecha es la más alta a nivel mundial. También en 1980 se describió una extensa marea roja producida por esta especie.

 

Entre 1985 y 1986 se observaron otras microalgas tóxicas como Alexandrium monilatum y Gymnodinium catenatum. De acuerdo con Calvo, la floración tóxica de 1989 se distinguió de otros eventos previos porque se presentaron casos de intoxicación paralizante por el consumo de moluscos. En 1972 y 1989, se produjeron muertes por el consumo de moluscos.

 

El dinoflagelado tóxico P. bahamense var. compressum se observó en 2000 y 2001, desde septiembre de 2012 se viene observando en diferentes áreas del litoral Pacífico, incluso el golfo de Nicoya.

 

Según la investigadora las FANs no tienen una sola causa, sino que se producen por varios factores. En el Golfo de Nicoya, las FANs se presentan tanto en época lluviosa como en la seca y pueden mantenerse por días, semanas o meses.

 

En noviembre del año anterior se detectaron concentraciones de toxinas paralizantes superiores a 400 unidades ratón/100 gramos de carne (límite establecido en Costa Rica para consumo humano) en la carne de moluscos bivalvos provenientes de varias zonas del Golfo de Nicoya, según análisis toxicológicos realizados por SENASA. Esa cantidad se dio debido a la alta concentración de los dinoflagelados tóxicos P. bahamense var. compressum y G. catenatum, lo cual generó que el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (INCOPESCA) declararan veda sobre los moluscos bivalvos e hicieran un llamado a la población costarricense para que evitara el consumo de estos organismos. A la fecha dicha veda se mantiene.

 

¡Tómelo en cuenta!

 

Si hay marea roja, lo recomendable es no bañarse en el mar, principalmente los niños, personas con piel sensible y adultos mayores, ya que puede causar irritación en la piel, ojos y vías respiratorias.

 

Las toxinas en los moluscos no se destruyen al congelar o cocinar los alimentos, la temperatura podría aumentar la toxicidad. Tampoco es efectivo el limón ácido ni el alcohol, porque en estos medios las toxinas se vuelven estables.