José Pichel Andrés/DICYT Después de 35 años de trabajo en el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (Irnasa), sólo interrumpidos por algunas estancias en el extranjero, Rafael Martínez-Carrasco Tabuenca ha pasado a dirigir este centro en sustitución de Balbino García. El relevo se produce en un momento de cambios significativos, ya que el Irnasa pertenece al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que acaba de convertirse en agencia estatal de investigación, lo que conlleva modificaciones importantes en cada uno de sus centros, que tendrán que elaborar planes de actuación y recibirán financiación en función del cumplimiento de sus objetivos.
"Vamos a ser un organismo con gran autonomía en la gestión y con una gran responsabilidad en el cumplimiento de los objetivos, un nuevo modelo que se espera que sea muy eficaz", afirma Rafael Martínez-Carrasco en declaraciones a DICYT, que habla de "cambio sustancial" en el conjunto del CSIC en cuanto a su organización y su base jurídica. Por lo que respecta al propio Irnasa, "tenemos unos objetivos marcados previamente para un periodo de cinco años y rendimos cuentas anualmente. La financiación, el crecimiento en personal, la instrumentación y las retribuciones estarán en función del grado de cumplimiento", indica el nuevo director, que recuerda que este sistema ya está en marcha desde hace tres años.
En este contexto, "mis planes pasan por impulsar la labor para que el instituto cumpla los objetivos que ya tiene marcados, porque los verdaderos protagonistas son los investigadores, técnicos, personal de apoyo y de gestión", comenta. La función del director es "estimular y poner a su disposición los medios materiales y humanos", así como "plantear las actuaciones de futuro para desarrollar una investigación puntera que, además de generar conocimiento, contribuya al bienestar social".
Líneas de investigación
El Irnasa cuenta en la actualidad con seis grupos de investigación enmarcados en tres grandes líneas de actuación: desarrollo sostenible de sistemas agroforestales y ganaderos, estrés abiótico y procesos de degradación del medio ambiente y su recuperación. La idea del nuevo director es que todos los campos de estudio se mantengan y que la eficacia de cada una de ellas determine su futuro. El centro es multidisciplinar, pero de los análisis que se han realizado con anterioridad ha surgido el plan de actuación, "en el que se valoran todas las líneas de investigación y se decide cuáles deben mantenerse, potenciarse o deben extinguirse", apunta.
De acuerdo con el nuevo sistema, en esta valoración participan científicos extranjeros y el medio ambiente es una de las líneas que tiende a potenciarse. De hecho, este campo cuenta con múltiples vertientes, desde los estudios relativos a la conservación de los suelos, su contaminación y la de las aguas, así como los análisis relativos a los pastos, líneas que se han mantenido y han ido evolucionando desde la creación del instituto como Centro de Edafología y Biología Aplicada de Salamanca-León, hace ya 50 años.
Equipamiento y personal
En opinión del director, el Irnasa está "bastante bien dotado de instrumental en los últimos años", pero los nuevos planes de actuación incluyen cambios en el equipamiento científico, con nuevos aparatos y algunas mejoras, por ejemplo, en las cámaras climáticas de cultivo de plantas. De ellas se beneficiará el centenar de personas que trabaja en el centro, algunas de ellas, extranjeros que pasan un periodo de tiempo tanto para aprender como para aportar su experiencia. Además de los 60 personas en plantilla, número que también se espera "aumentar moderadamente", el instituto cuenta con doctorandos, becarios, técnicos provisionales y profesores universitarios que trabajan en cooperación con personal del centro.
| Plantas y cambio climático | |
| La trayectoria del propio Rafael Martínez-Carrasco en el Irnasa es un buen ejemplo del tipo de investigación que se realiza en este centro, ya que ha centrado su carrera en la fisiología de las plantas, especialmente en la fotosíntesis y en la asimilación del carbono por parte de los vegetales. En la actualidad está interesado en el impacto del cambio climático de las plantas, cómo responderán ante un eventual aumento de la concentración de CO2 en el aire unido a un aumento de la temperatura, tal y como indican las previsiones de los científicos. Precisamente, "la fotosíntesis es el mecanismo más sensible al aumento del CO2 de la atmósfera, y de ahí se derivan cambios en el crecimiento y la productividad agrícola, por eso, esperamos poder hacer predicciones de lo que va a ocurrir y proponer soluciones”, afirma. |