RAG/DICYT Durante el "esplendoroso" siglo XX, se descubrieron una serie de aspectos vitales relacionados con el sistema nervioso que ayudaron a entender mejor su funcionamiento, como su plasticidad, la forma en la que se comunican las neuronas o la existencia de neurotransmisores. El gran reto que se plantea la neurociencia en este siglo XXI es el de adivinar cómo funciona este sistema en su conjunto, lo cual ayudaría mejor a entender el porqué el ser humano es como es, o a abordar el tratamiento efectivo de enfermedades mentales o degenerativas. Juan lerma, director del Instituto de Neurociencias de Alicante expondrá todos estos aspectos en una conferencia que pronunciará esta tarde en León titulada Los relatos de la neurociencia en el siglo XXI.
Los expertos en esta disciplina son conscientes de determinados mecanismos del sistema nervioso, como por ejemplo, el que se encarga de integrar las imágenes que se reciben dentro del cerebro. Sin embargo, desconoce aspectos fundamentales que tienen que ver con su funcionamiento en conjunto, como puede ser el de cómo se generan los recuerdos o por qué el ser humano se imagina determinadas situaciones. "El gran reto de la neurociencia para el siglo XXI es tratar de entender el funcionamiento del cerebro, en el sentido de cómo funciona ese todo. Con ese conocimiento sabríamos por qué somos como somos", ha destacado a DiCYT Juan Lerma.
Con esa certeza se podrían diseñar programas de educación que permitieran a los hombres aprender mejor, y se curarían enfermedades mentales y degenerativas, entre ellas el alzheimer. "Un problema fundamental que hay que resolver es por qué en la enfermedad de alzheimer se pierde la memoria. Pero, con el conocimiento actual, no sabemos enteramente cómo se almacena la información y de qué forma se borra con esta enfermedad", ha apuntado.
Menos estudio que en otros sistemas
El científico ha incidido en que, en comparación con otros sistemas corporales, el estudio del sistema nervioso está más atrasado, de ahí que los investigadores intenten discernir hoy en día partes fundamentales de su funcionamiento. En los últimos años, no obstante, el desarrollo de técnicas de imagen como la resonancia magnética ha permitido avanzar en este sentido.
Se sabe, no obstante, que el cerebro tiene una función básica, que es la de generar comportamiento a través de una respuesta, la cual emite en cuanto a lo que está percibiendo la persona y a su experiencia previa. "Esa respuesta es correcta si el cerebro funciona correctamente y no lo es si no lo hace bien". Y es consecuencia de una reacción del cerebro en su conjunto, no de algunas partes del mismo, como dictaban algunas teorías pretéritas.
"Se puede analizar el cerebro por partes, pero para entenderlo hay que estudiarlo en su conjunto. Es como si un coche. Uno puede entender cómo funcionan los pistones y los inyectores, y cómo actúa la gasolina, pero el coche funciona por el trabajo conjunto y por todo haciendo su función. Así es el cerebro”, ha comparado.
Futuro de la neurociencia
Entre los últimos avances de la neurociencia, Lerma ha destacado el descubrimiento de la función de determinadas moléculas en el sistema nervioso, o la determinación de que el sistema nervioso es "tremendamente plástico", es decir, que la información que recibe es capaz de cambiar la estructura del propio cerebro.
Uno de los aspectos que contribuirá al desarrollo de esta disciplina es su creciente relación con otros campos del saber como la bioinformática o la robótica. Un ejemplo de estos aportes se encuentra en unos sistemas robóticos en los que se están trabajando que son capaces de sustituir a los fármacos para el tratamiento de enfermedades como la esquizofrenia o la depresión.
La conferencia de Lerma cerrará la séptima edición del curso de Actualidad Científica y Cultural, que ha sido organizado por la Universidad de León y la Fundación Carolina Rodríguez.