Ciencia España , Burgos, Viernes, 20 de octubre de 2017 a las 12:11

Se confirma la presencia más antigua del topillo ibérico hace 200.000 años en Madrid

La investigadora del CENIEH Davinia Moreno publica un trabajo con las dataciones por Resonancia Paramagnética Electrónica (ESR) de los yacimientos madrileños de Valdocarros, Maresa y Preresa, que confirman la presencia más antigua de este roedor en la

CENIEH/DICYT La investigadora Davinia Moreno, geocronóloga del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), lidera un artículo publicado en la revista Quaternary International sobre la datación por Resonancia Paramagnética Electrónica (ESR) de sedimentos y dientes de herbívoros de los yacimientos madrileños de Valdocarros, Maresa y Preresa, que ha permitido refinar la cronología existente y confirmar la presencia más antigua de la especie Microtus cabrerae o topillo de cabrera en esta región.

 

El yacimiento de Preresa, situado en el valle del río Manzanares, contiene dentro de su registro fósil a esta especie también conocida como topillo ibérico, asociada al Pleistoceno superior, y datada previamente en 85.000 años mediante el método de Luminiscencia.

 

Sin embargo, los resultados de este trabajo le otorgan más antigüedad, proponiendo una edad en torno a 200.000 años, es decir, que lo situarían a finales del Pleistoceno medio. Esta nueva fecha obtenida por ESR aplicado a cuarzos sedimentarios y dientes fósiles, sugiere la presencia más antigua de este roedor en la Península Ibérica.

 

En cuanto a los yacimientos de Valdocarros y Maresa, situados en el valle del río Jarama, este trabajo sugiere una edad en torno a los 300.000 años para la base de la secuencia estratigráfica (nivel Arganda I), llegando a los 150.000 de antigüedad en el techo de la secuencia (nivel Arganda III).

 

“Los resultados que hemos obtenido son coherentes con las dataciones previamente realizadas mediante la técnica Racemización de Aminoácidos, que es un método de datación química que permite datar muestras orgánicas hasta el Paleolítico medio, y nos proporcionan solidez al marco cronológico de estos yacimientos madrileños y de la región”, declara Davinia Moreno.