Ciencia Colombia , Colombia, Viernes, 15 de julio de 2016 a las 19:47

Un aguacate deliciosamente resistente

Un estudio determinó dos variedades criollas que ayudarían en la obtención de un fruto de mejor calidad

UN/DICYT Aunque es uno de los alimentos más apetecidos por los colombianos, los cultivos de aguacate sucumben ante un oomiceto (falso hongo) que se ha convertido en el dolor de cabeza de los productores. Un estudio determinó dos variedades criollas que ayudarían en la obtención de un fruto de mejor calidad.

 

En Antioquia, Caldas, Cesar, Bolívar, Cundinamarca, Quindío, Risaralda, Tolima y Valle del Cauca, la marchitez, provocada por el oomiceto Phytophthora cinnamom, genera pérdidas que oscilan entre el 30 % y el 50 % de los árboles en la etapa de vivero y durante los dos primeros años de establecimiento del cultivo a campo abierto.

 

Para Colombia, el cuarto productor mundial de aguacate, después de México, Indonesia y Estados Unidos, la podredumbre de las raíces es una de las principales afecciones. De hecho, representa un peligro potencial para los cerca de 13.500 productores del país.

 

A pesar de su importancia económica, las medidas para combatir la pudrición radical del aguacate todavía son limitadas. Por ejemplo, se utiliza el control químico, a través de metalaxyl y mefanoxam (Ridomil y Ridomil Gold, nombres comerciales, respectivamente), fosetil de aluminio (Aliette) y varios fosforados que reducen la enfermedad por periodos no mayores a cuatro meses, pero no eliminan el oomiceto. Además, la aplicación de estas sustancias a largo plazo genera resistencia en poblaciones del patógeno.

 

El mejoramiento genético es la alternativa más viable para contrarrestar el efecto devastador del patógeno. Precisamente, una investigación sobre aguacates criollos adelantada en la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica) y la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira permitió encontrar dos materiales promisorios: NATU–001, proveniente de Tumaco (Nariño), y CANO–008 de Norcasia, Caldas, con alta tolerancia a Phytophthora cinnamomi.

 

La búsqueda de accesiones (muestras de una población de plantas en particular) de aguacates criollos con resistencia al oomiceto, del banco de germoplasma de Corpoica fue la tarea desarrollada por Eberto Rodríguez Henao, durante su trabajo de Maestría en Ciencias Agrarias en la U.N. Sede Palmira.

 

Injertos promisorios

 

El propósito del ingeniero agrónomo era identificar material con potencial de uso, como portainjertos (planta en la que se hace un injerto, conocido como patrón o pie), una práctica de manejo preventivo en frutales cuando son susceptibles a enfermedades o plagas producidas en sus raíces.

 

“Árboles injertados en patrones tolerantes muestran un buen desempeño y productividad incluso en suelos con presencia del patógeno. Esta alternativa aún no se ha explorado en Colombia debido a la falta de clones tolerantes o a métodos para propagarlos adecuadamente”, precisa el experto.

 

Tras valorar características como superficie del tronco, color de las lenticelas (poros de la corteza de troncos, tallos y ramas) del vástago joven, color y superficie de la rama joven, ángulo de inserción del peciolo foliar y forma de la hoja, en 187 accesiones, fueron escogidas 21.

 

En la evaluación de la resistencia de la muestra seleccionada, durante cinco meses y a través de un ensayo, se utilizaron dos cepas del hongo con alto grado de patogenicidad (capacidad para causar una enfermedad). En primer lugar, las plantas jóvenes fueron contagiadas (inoculadas) con Phytophthora cinnamomi, para ello, en el tallo se realizó un corte de cinco centímetros encima de la zona de injertación (donde se inserta la rama de los aguacates estudiados). En las incisiones se insertó el oomiceto y cubrió con cinta parafilm para generar la humedad que permita la expresión del patógeno en la planta.

 

Posteriormente, el progreso de la afectación en las plantas fue evaluado por medio de mediciones en el largo y ancho de las mismas. Con esta información se estableció el Área Bajo la Curva del Progreso de la Enfermedad (Abcpe), una variable empleada para identificar el nivel de tolerancia o susceptibilidad en el tejido vegetal (0 es tolerante y 10 susceptible).

 

El material que registró mayor tolerancia fue NATU–001, colectado en la costa pacífica de Colombia a 25 metros sobre el nivel del mar (m s.n.m.), una temperatura promedio de 29 °C, humedad relativa promedio de 83,86 %, precipitación de 2,792 milímetros (mm) promedio por año, además, el valor Abcpe fue de 0,760.

 

Otra accesión tolerante fue CANO–008, colectada en Caldas a 551 m s.n.m., temperatura media anual de 25 °C, precipitación promedio anual de 3,675 mm, humedad relativa ambiental promedio de 76,76 % y 1,057 de valor Abcpe.

 

NATU–001 y CANO–008, provenientes de zonas de alta humedad, abren un escenario para el uso de portainjertos de aguacates criollos tolerantes a la pudrición radical de cada zona agroclimática productora en Colombia, gracias al proceso de adaptación al cual se han sometido las plantas, manifiesta Álvaro Caicedo codirector del trabajo de investigación.

 

Se trata, señala el profesor Jaime Eduardo Muñoz Flórez, director de esta investigación, de un ejemplo más de cómo la consolidada trayectoria interinstitucional entre la U.N. y Corpoica fortalece la ciencia agrícola que se adelanta en el país, la cual cumple un papel trascendental en su desarrollo.