Ciencia España , Salamanca, Lunes, 31 de mayo de 2010 a las 14:26

Un banco de germoplasma protege ocho especies vegetales amenazadas de Castilla y León

Ubicado en el Centro Hispanoluso de Investigaciones Agrarias (Ciale) de la Universidad de Salamanca

JPA/DICYT La Universidad de Salamanca preserva el material genético de ocho plantas amenazadas de Castilla y León en su Banco de Germoplasma, ubicado en el Centro Hispanoluso de Investigaciones Agrarias (Ciale) y el único de sus características en la comunidad autónoma. El responsable de la actividad de este depósito de semillas es el grupo de Palinología y Conservación Vegetal, un equipo de investigadores de la institución académica salmantina que desde 2008 cuenta con infraestructuras adecuadas para conservar especies regionales amenazadas.


En virtud de un convenio suscrito entre la Universidad de Salamanca y la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León el equipo de investigadores se ocupa de conservar y caracterizar semillas de plantas como el Geranium dolomiticum, especie vegetal endémica del área de Ponferrada, o Astragalus devesae, una leguminosa que se encuentra en Ávila, ambas catalogadas como especies en peligro de extinción en el decreto autonómico 63/2007 por el que se creó el Catálogo de Flora Protegida de Castilla y León, según informa la institución académica.


"A diferencia de otros bancos, como los de plantas agrícolas, tenemos que ser muy cuidadosos a la hora de la recolección, porque no podemos recopilar más que un 5% de semillas posibles, es decir las imprescindibles para la investigación", explica José Sánchez Sánchez, profesor de Botánica de la Facultad de Biología y coordinador del Banco, el único de la comunidad autónoma dedicado a plantas amenazadas.


La misión del banco de germoplasma es recolectar, conservar y caracterizar el conjunto de genes que se transmite en la reproducción de las plantas, además de aportar conocimiento científico para mejorar la conservación del recurso. "La amenaza a estas plantas puede tener varios orígenes. En el caso de la leguminosa de Ávila se trataba de que en la zona donde se encuentra pasaba una pista de motocross, que afortunadamente ya fue cerrada por el Ayuntamiento", comenta Sánchez.


Procedimiento


El procedimiento comienza por la planificación de la recolección. Después, las semillas se llevan al centro, se limpian y se secan, para controlar la humedad, que es el problema básico de la conservación. Dependiendo del tiempo que se vayan a mantener las muestras y de otros factores de la investigación, el material genético se conserva en frigoríficos o congeladores a temperaturas que van desde los 4 grados centígrados hasta los -80º C.


Posteriormente, se germinan las semillas para comprobar si sirven para formar plantas. Los científicos elaboran protocolos con indicaciones sobre la temperatura de la cámara de crecimiento y las sustancias necesarias para que germinen. Las pequeñas plantas obtenidas se trasladan a un invernadero y se mantienen allí para que crezcan por si se necesitara reforzar la población.


"Trabajamos en estrecha colaboración con otras instituciones, por ejemplo, el Jardín Botánico Atlántico de Gijón, con quienes nos ocupamos de una especie de Centaurium en extinción que compartimos con Asturias", afirma Sánchez.


Conservar la biodiversidad


El territorio de Castilla y León es especialmente rico en diversidad vegetal. Gracias a su posición geográfica, a caballo entre la región mediterránea y la atlántica, así como a la gran variedad de relieves y suelos, cuenta con unas 3.300 especies de flora silvestre vascular.


Además de llevar a buen puerto el banco de germoplasma de plantas amenazadas, en el que "se necesitaría incorporar un técnico y tener más financiación", Sánchez trata de conservar y estudiar macromicetos, setas grandes comestibles y de interés medicinal, por si llegara el caso de repoblar alguna de las zonas. "Hay una creciente inquietud porque existen cada vez más recolectores de setas en la provincia de Salamanca y, por lo tanto, menos recurso micológico en el monte. En especial, preocupan especies comestibles y algunas de interés medicinal como la Ganoderma lucidum, denominada vulgarmente pipa", subraya el coordinador del Banco.


En la línea de la biodiversidad, el equipo del Ciale espera concretar también otros proyectos, por ejemplo un banco de semillas para recuperar suelos muy erosionados de la zona y una iniciativa transfronteriza con Portugal destinada a conservar semillas autóctonas de tomates, judías, garbanzos y otras plantas de interés agrícola local que se cultivan en los pueblos de la sierra.