Ciencia España , Valladolid, Viernes, 16 de diciembre de 2016 a las 16:38

Un consorcio español liderado por la UVa desarrollará una parte esencial de la misión de la NASA a Marte en 2020

Se encargará de la calibración del instrumento SuperCam, fundamental para el estudio de la diversidad geológica marciana y evidenciar posibles vestigios de vida en el planeta rojo

CGP/DICYT Las universidades de Valladolid, País Vasco, Complutense de Madrid y Málaga han presentado hoy el consorcio que han formado para desarrollar el sistema de calibración del instrumento SuperCam con el que la NASA explorará Marte en su misión de 2020, con el fin último de estudiar las condiciones de habitabilidad marcianas como parte de la preparación para futuras misiones humanas.


En el acto, celebrado en la sede de la Universidad de Valladolid (UVa) en el Palacio de Santa Cruz, han estado presentes el rector de la UVa, Daniel Miguel San José; el rector de la Universidad del País Vasco, Iñaki Goirizelaia; la vicerrectora de Política Académica y Profesorado de la Universidad Complutense de Madrid, Mercedes Gómez Bautista, y el vicerrector de Proyectos Estratégicos de la Universidad de Málaga, Víctor Muñoz.


La NASA está desarrollando una versión mejorada del Curiosity -el vehículo de exploración planetaria o rover que se encuentra actualmente en el planeta rojo- que irá equipado con siete instrumentos científicos que han sido seleccionados para la futura misión de 2020. Entre ellos se encuentra SuperCam, que integra “cinco tecnologías espectroscópicas en un único instrumento”, todo un hito científico cuya calibración “es un reto que no se había abordado hasta ahora”, ha detallado en declaraciones recogidas por DiCYT Fernando Rull, catedrático de la UVa y responsable en la Institución de dicho proyecto.


Búsqueda de vestigios de vida


Las funciones de SuperCam le convierten en un instrumento esencial para el estudio de la diversidad geológica de la superficie de Marte y para poner en evidencia posibles vestigios de vida pasada en el planeta rojo.


SuperCam, a diferencia de los otros seis instrumentos que conformarán el rover, no irá integrado en un brazo robótico sino “asociada a un telescopio en el mástil, mientras que el sistema de calibración irá en la superficie del vehículo”, y permitirá “realizar ciencia de contexto alrededor del vehículo, con un alcance desde dos metros hasta diez kilómetros de distancia”, apunta Rull. Esto implicará la puesta en marcha de un centro de operaciones en Valladolid, donde se recibirá la información procedente del rover las 24 horas del día.


Como muestra de la complejidad del proyecto son significativos algunos datos: el equipo científico y técnico encargado de SuperCam está compuesto por más de 40 investigadores de Estados Unidos, Francia, Dinamarca, Canadá y España, entre ellos el responsable último del instrumento, Roger Craig Wiens, del Laboratorio Nacional de los Álamos (LANL), situado en Nuevo México, Estados Unidos; y Sylvestre Maurice, coinvestigador principal, del Instituto de Investigación en Astrofísica y Planetología (IRAP) de Francia, perteneciente al Centro Nacional para la Investigación Científica (Centre National de la Recherche Scientifique o CNRS).


El sistema de calibración es un aspecto esencial para el correcto funcionamiento combinado de las técnicas integradas en SuperCam. Hasta ahora, cada técnica embarcada en las diferentes misiones ha llevado su propio sistema de calibración para garantizar que los datos obtenidos son fiables y contrastables en tierra. Sin embargo, en el proyecto planteado por el consorcio español el sistema de calibración deberá satisfacer los requisitos de cada técnica y permitir la ciencia combinada entre todas ellas. Todo un desafío para la participación española en la misión, que se encuentra “en el nivel superior”, según Rull.


Situación actual del proyecto


La pasada semana, el equipo español pasó en Estados Unidos la revisión del diseño definitivo del sistema. También se han realizado test de choque y test de vibración, para comprobar que la herramienta resiste a los posibles condicionantes que puede sufrir. El próximo paso, avanza el catedrático de la UVa, será solventar los inconvenientes que han aparecido en los test y fabricar el modelo de ingeniería. Después, se iniciarán los protocolos de limpieza, una de las labores más arduas. “Además de los requisitos que tiene que tener el sistema para aguantar las condiciones extremas, se pretende buscar vida y la limpieza es crítica, por lo que tiene que ir esterilizado”, precisa.


El rector de la Universidad del País Vasco, Iñaki Goirizelaia, ha subrayado que se trata de un proyecto situado “en la frontera del conocimiento” y ha recordado el éxito que ha supuesto para el equipo superar los test de choque. Por su parte, la vicerrectora de Política Académica y Profesorado de la Universidad Complutense de Madrid, Mercedes Gómez Bautista, y el vicerrector de Proyectos Estratégicos de la Universidad de Málaga, Víctor Muñoz, han coincidido en resaltar el gran trabajo colaborativo que están realizando las cuatro universidades españolas implicadas.


Asimismo, han incidido en que la tecnología punta que se desarrolla en las misiones espaciales puede también tener aplicaciones en la Tierra. Una idea apoyada por el rector de la UVa, Daniel Miguel San José, quien ha ensalzado el trabajo del equipo de Rull y el hecho de que la UVa, a través de la Unidad Asociada con el Centro de Astrobiología del CSIC, con sede en el Parque Tecnológico de Boecillo, se encuentre a la vanguardia de la exploración planetaria.