Ciencia España , Ávila, Martes, 27 de julio de 2010 a las 14:21

Un estudio mide los niveles de radón asociados a las rocas de granito en los hogares de Ávila

El proyecto, de carácter nacional, prestará especial atención a la provincia abulense debido a que casi todo su subsuelo es granítico

Marta Martín Gil/DICYT Ávila descansa sobre una inmensa mole de granito. Y esto, que ha sido a lo largo de los siglos tan beneficioso, por ejemplo, para la construcción, puede llegar a suponer un peligro para la salud de los abulenses, porque de los suelos graníticos emana de forma natural radón, un gas radioactivo y, por lo tanto, cancerígeno. Para conocer en qué medida el radón está presente en la provincia abulense en particular y en todo el territorio nacional en general, la Universidad de Cantabria, en colaboración con el Consejo Nacional de Seguridad Nuclear, se encuentra realizando un mapa de radioactividad natural.

 

De las 8.000 mediciones que se van a llevar a cabo en España, 100 tendrán lugar en Ávila, una provincia considerada especialmente sensible, ya que la inmensa mayoría de su territorio se asienta sobre suelos graníticos. De hecho, según explica Luis Quindós, responsable del proyecto en la universidad cántabra, el caso de Ávila es especial, ya que esta provincia “posee una geografía más homogénea porque prácticamente todo su suelo es granítico, y esto contribuye a que las concentraciones de radón se den en casi cualquier municipio, aunque haya localidades más afectadas que otras”, señala.

 

De hecho, y a la espera de los datos que ofrezcan los medidores de radón, el estudio ya cuenta con una veintena de mediciones de carácter provisional en la provincia de Ávila que ofrecieron niveles de radón por encima de lo recomendado. “Esto no quiere decir que sean letales”, aclara Quindós, que en cambio sí que apunta que tal y como recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 14% de los casos de cáncer de pulmón parecen estar asociados a las altas concentraciones de gas radón.

 

Un análisis preventivo

 

Por todo ello, la prevención es el objetivo final de un estudio que concluirá el año que viene. Y es que, aunque este tipo de radiación se genera de forma natural, es cierto que puede prevenirse en cierta medida, eliminando prácticas que favorezcan las concentraciones de radón. ¿Cuáles? El profesor Quindós explica que, ante todo, conviene ser precavido a la hora de construir, ya que la edificación de sótanos y garajes puede considerarse en determinados casos como poco recomendable.

 

Los medidores de radón permanecerán en los 100 hogares abulenses entre tres y cuatro meses hasta que los datos que obtengan sean suficientes para sacar conclusones científicas.

 

¿Qué es el radón? 
 
El radón es un gas radioactivo que se produce de manera natural por la desintegración del uranio que se encuentra en el suelo, en especial, en el granítico. Durante ese proceso de desintegración se emiten partículas radiactivas alfa perjudiciales para la salud huamana a través de las concentraciones de radón en las viviendas. El radón domiciliario se acumula a partir de su exhalación desde el subsuelo sobre el que se ha construido, en mayor proporción si las rocas del mismo son ricas en uranio, el elemento químico origen del radón. El granito contiene unas cinco partes por millón (ppm) de uranio. Si está envejecido, agrietado y deshecho, la probabilidad de que emita radón se incrementa al aumentar la superficie de emisión. Por último, el radón es incoloro, inodoro, insípido y químicamente inerte.