CONTACTO-I/DICYT Uno de los sectores donde se presenta un mayor desarrollo científico y tecnológico en el mundo es el sector salud, impulsado por la necesidad de ofrecer diagnósticos cada día más exactos y tratamientos más efectivos para la prevención y el control de enfermedades. Una de las líneas en las que se han enfocado estos desarrollos es en la elaboración de equipos biomédicos, donde la tendencia es que sean cada vez más pequeños, portátiles, confiables y fáciles de usar para el personal médico. Al avanzar la tecnología en este sentido, las clínicas y hospitales tienen la oportunidad de estructurar y ofrecer nuevos y mejores servicios de diagnóstico y tratamiento.
Un caso reciente de nuevos métodos de diagnóstico disponibles para los habitantes de Medellín lo ofrece el Hospital Pablo Tobón Uribe, que conciente de la necesidad de atender las enfermedades del intestino delgado, incorporó una nueva tecnología que ya viene siendo usada en otros países, y generó un proceso de diagnóstico que incluye la aplicación de buenas prácticas identificadas por el Hospital.
El procedimiento consiste en el estudio del intestino delgado a partir de una cápsula endoscópica, que es administrada al paciente por vía oral para que el organismo la transporte de forma natural hasta el duodeno y el intestino delgado. Allí permanece entre 3,5 y 4 horas, en las cuales el personal médico puede tomar imágenes endoscópicas (al interior del órgano), verificar la posición de la cápsula y llevarla a lugares específicos en caso de querer profundizar el examen de alguna zona en especial. Finalmente la cápsula es expulsada por vía rectal. Este procedimiento no produce dolor, no es invasivo, ni emisor de radiaciones, por lo cual no genera efectos secundarios sobre la salud del paciente.
La cápsula está compuesta de un cuerpo de polímero de 26 milímetros de longitud por 11 milímetros de diámetro, una microcámara fotográfica ubicada en la punta y una batería que tiene una vida útil de 10 horas, tiempo que dura la prueba. El dispositivo tiene la capacidad de tomar de 60.000 a 65.000 imágenes, que son trasmitidas a través de sensores y guardadas en una grabadora que porta el paciente en un cinturón, durante el tiempo de la exploración.
A pesar que este diagnóstico tiene un costo alto, es inferior al de una intervención quirúrgica, de menor riesgo, y menos invasivo. Además agiliza el diagnóstico en el caso de enfermedades graves. La adecuada incorporación de este dispositivo, sumado a la capacidad del personal medico del Hospital, han permitido mejorar este tipo de diagnósticos, lo que se traduce en un mejoramiento de la calidad de vida de los usuarios del servicio.