EFA/DICYT Iván Fernández, el veterinario y miembro del Grupo de Retina del Instituto Universitario de Oftalmobiología Aplicada (IOBA) de Valladolid, ha realizado un trabajo de investigación supervisado por el Departamento de Patología Animal de la Universidad de León, cuyo objetivo es poner a punto un modelo animal de cultivo de retina que permita estudiar diferentes aspectos relacionados con el desprendimiento. Para ello, están tratando de poner a punto un modelo de retina de cerdo que servirá como paso previo a los posibles estudios y aplicaciones en humanos de los resultados. Asimismo, el estudio ha contado con la colaboración del profesor del Departamento de Cirugía Celular de la Universidad de Valladolid, Manuel Galloso.
La investigación trata de poner a punto y desarrollar un modelo de cultivo organotípico de retina de cerdo. Este tipo de cultivos permiten desarrollar en condiciones de laboratorio determinados tejidos, en este caso se trata de conseguir tejidos de retina manteniendo su conformación espacial característica y sus diversos tipos celulares. Según ha explicado el investigador, se ha elegido para la experimentación in vitro el modelo de retina de cerdo, ya que mantiene características similares a la humana.
El trabajo de Fernández, que se encuentra en su fase inicial, deberá continuar con otras etapas como la estandarización de las variaciones espontáneas que sufren las células de Müller, un tipo de célula que constituye el principal componente glial de la retina y que está implicadas en el desarrollo, organización y función de la misma. Estas células, que tienen una función estructural y de protección, envuelven enteramente a cada uno de los elementos fotosensibles que se encuentran en la retina, y junto a las células neuronales conforman el sistema nervioso presente en el ojo.
Una vez comprobadas las variaciones espontáneas, la siguiente fase sería hacer interaccionar las células de Müller con los macrófagos, que son células del sistema inmunitario que actúan como mediadoras de la inflamación, neutralizándola. Fernández asegura que la desorganización de la estructura retiniana es debida a las células gliales, "cuando se produce un desprendimiento de retina se observa que las células de Müller se hipertrofian aumentando las prolongaciones membranosas y éstas pueden llegar a ocupar el espacio subretiniano" dando lugar así la patología, explicó.
El último paso de la investigación estaría centrado en encontrar un fármaco que consiga ralentizar en el modelo de cultivo la respuesta inflamatoria retiniana. Asimismo, el objetivo final sería "probar el fármaco en animal y, en un futuro, en humanos", añadió el investigador.
Soluciones actuales
En la actualidad, tras un desprendimiento de retina la única forma de volver a adherir el epitelio pigmentario (que es la capa que se localiza en el borde pupilar justo sobre la superficie anterior del iris) se lleva a cabo a través de técnicas quirúrgicas. Una operación que, según explicó el investigador del IOBA, tienen un porcentaje de éxito anatómico del 90%, aunque quirúrgico es mucho menor, es decir, el paciente se cura, pero no hay garantías de que pueda recuperar correctamente la visión.
Finalmente, las conclusiones de la investigación reflejan que se ha reproducido un modelo de cultivo que puede permitir elaborar estudios de fenómenos similares a los que acontecen tras un desprendimiento de retina.