Ciencia España , Salamanca, Jueves, 08 de noviembre de 2012 a las 17:40

Un virus modificado genéticamente ataca de forma selectiva a las células tumorales

Investigadores de la Universidad de Salamanca eliminan tumores en ratones al inducir la muerte celular mediante la inserción del virus de la enfermedad de Newcastle, en el que se introduce un gen que activa la apoptosis

José Pichel Andrés/DICYT Investigadores de la Universidad de Salamanca han logrado utilizar el virus de la enfermedad de Newcastle (en inglés, Newcastle disease virus o NDV), que afecta a las aves de corral, como agente terapéutico contra células tumorales en experimentos in vitro y en modelos animales. En el caso de los humanos el virus sólo infecta las células tumorales, por eso resulta interesante para la investigación. Los científicos han logrado modificar genéticamente el NDV para que, una vez en el interior de estas células, active la proteína FAS, que induce la muerte celular programada o apoptosis. De esta manera, en experimentos realizados con ratones se ha eliminado el cáncer sin dañar tejidos sano. 

 

"Aprovechamos que el NDV afecta a las células tumorales y no a las células sanas", explica a DiCYT Enrique Villar Ledesma, investigador del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular. Con esta característica, hace ya muchos años que los expertos intentaron utilizar este virus como oncolítico, es decir, como destructor de las células tumorales, pero los resultados fueron muy pobres. Modificar el virus para hacerlo más agresivo era una tarea demasiado compleja, porque en realidad se desconocen los mecanismos por los que sólo ataca a las células tumorales en personas, cuando en el caso de las aves de corral ataca a las sanas. Por este motivo, se abandonó la idea.

 

Sin embargo, la Universidad de Salamanca retomó esta vía de investigación con una nueva idea: introducir el gen de la proteína FAS, que induce la muerte celular, para ver cómo se comportaría en los tumores. Los resultados in vitro fueron prometedores, porque se consiguió activar la apoptosis, el mecanismo que utilizan las células para autodestruirse cuando detectan alguna anomalía y que en las células tumorales está suprimido. Ahora, los resultados en ratones también son prometedores.

 

"Inyectando células tumorales, hemos provocado en los ratones carcinoma de colon y melanoma, de manera que han desarrollado tumores, y al introducir el virus recombinante con la proteína que induce la muerte celular, desaparecen", indica el investigador. Por el contrario, en un grupo de control de ratones que habían desarrollado el cáncer y a los que se les inyectó el NDV sin modificar, los tumores no remitían.

 

Además, la investigación ha dado otros resultados muy interesantes. "A los animales que habían sobrevivido les inyectamos de nuevo células tumorales, pero no volvieron a desarrollar el tumor. Es decir, les habíamos provocado una respuesta inmunológica", destaca Enrique Villar.

 

Mucha investigación por delante

 

En cualquier caso, el científico advierte de que estos estudios son preliminares y necesitan perfeccionarse. "Ya sabemos que este virus recombinante estimula la apoptosis en tiempos muy cortos en los cultivos celulares y que suprime tumores en los estudios in vivo, pero desconocemos el mecanismo por el que sucede", reconoce. "Hasta llegar a los ensayos clínicos todavía queda mucho. Tenemos que saber cuáles son los mecanismos de la oncólisis en las células y perfeccionar el modelo animal antes de llegar a los estudios preclínicos", asegura.

 

El abordaje del cáncer desde la virología no es original, puesto que varios grupos de investigación en todo el mundo han apostado por esta vía. Sin embargo, un aspecto destacable de esta línea de investigación es la bioseguridad que ofrece trabajar con NDV, ya que se trata de un virus ARN negativo y en ninguna etapa de su ciclo biológico tiene ADN. Esto quiere decir que no es posible que se inserte en el genoma humano, un peligro que sí está presente cuando se trabaja con otros tipo de virus, según los expertos.

 

En la actualidad, este equipo del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular está en contacto con el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca para tratar de avanzar en esta aplicación antitumoral, así como con el Hospital Monte Sinaí de Nueva York, donde trabaja Adolfo García Sastre, especialista en el virus de la gripe que se doctoró en Salamanca bajo las órdenes de Enrique Villar. De hecho, en una investigación anterior, junto al grupo de investigación neoyorquino, "logramos introducir un gen del virus de la gripe en el virus de la enfermedad de Newcastle, de manera que inmunizamos a ratones contra la gripe". Este avance sirvió para demostrar que se podían insertar genes foráneos en el NDV y que luego el virus expresaba las correspondientes proteínas. El siguiente paso fue pensar en el gen de la muerte celular.

 

Genoma del virus

 

La manipulación del genoma del virus en el laboratorio resulta similar en unos casos y en otros y está basada en los estudios que durante décadas han realizado los especialistas en virología de la Universidad de Salamanca, que han logrado aportaciones significativas al conocimiento de cómo los virus entran en las células e interaccionan con ellas. "Cuando un virus accede a un organismo procura meterse en una célula cuanto antes para que el sistema inmune no luche contra él", señala. Por eso, los científicos tratan de aprovechar terapéuticamente este hecho, para lo que habitualmente es necesario manipular genéticamente el virus, algo más complicado cuando se trata de un virus ARN, es decir, que usa como material genético ácido ribonucleico, que si es un virus ADN (ácido desoxirribonucleico).

 

"Introducir la proteína de muerte celular en el virus NDV es una vía original nuestra", señala Enrique Villar, que reclama asegurar la financiación para seguir adelante. "Este proyecto es tan prometedor que si no lo podemos desarrollar aquí, lo van a hacer en Estados Unidos. Ante la situación de recortes presupuestarios de la ciencia española, se podría dar la circunstancia de que después del trabajo realizado durante años las posibles aplicaciones prácticas o patentes se desarrollen fuera, afirma.