Educación España , Salamanca, Lunes, 25 de mayo de 2015 a las 15:01
INESPO II

Una aplicación ayuda a integrar en clase a alumnos con problemas auditivos

La Universidad Pontificia de Salamanca está probando en aulas con niños con discapacidad auditiva una app que transcribe las palabras del profesor

José Pichel Andrés/DICYT La Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) ha desarrollado una aplicación para dispositivos móviles que pretende ayudar a los estudiantes que tienen dificultades relacionadas con la audición en el aula. A través de esta aplicación, denominada Integrad@s, el profesor se puede comunicar con el alumno por medio de una tableta digital o un teléfono móvil. Para dar clase, utiliza un micrófono que transmite sus palabras y la app las transcribe en tiempo real, facilitando el seguimiento de las explicaciones por parte de los estudiantes al visualizar de forma escrita la expresión oral del profesor. En la actualidad, un grupo de profesores evalúa su funcionalidad.

 

La aplicación, destinada a la adaptación del entorno educativo, está pensada para niños y jóvenes que padezcan una pérdida auditiva entre leve y moderada, lo que se conoce como hipoacusia. “Estos alumnos suelen sufrir fatiga atencional al tener que realizar un gran esfuerzo para comprender lo que dice el profesor, de ahí que sea fácil que dejen de prestar atención y pierdan tanto el interés como la oportunidad de adquirir un adecuado aprendizaje”, explican a DiCYT Luz María Fernández y María Paz de Blas, investigadoras de la Facultad de Educación de la UPSA y responsables de este proyecto.

 

A lo largo del pasado curso pasado y con el apoyo del profesor e investigador de la Facultad de Informática de la UPSA José Antonio de la Varga se diseñó una aplicación para dispositivos con sistema operativo Android que permite interactuar por Bluetooth. El proyecto se enmarcó dentro del Club Universitario de Innovación de esta institución académica, y contó con la participación de los alumnos Mariano García, Carlota Estefanía Martín y María Martín.

 

La app que diseñaron tiene dos interfaces, una para el estudiante y otra para el profesor, y se configura con dos sistemas de alertas, uno emocional y uno cognitivo. Las alertas emocionales posibilitan la interacción entre profesor y alumno con el objetivo de facilitar refuerzos a las tareas adecuadamente completadas o a las adquisiciones de conceptos correctamente interiorizados y también realizar las correcciones oportunas en su caso. Las alertas cognitivas están diseñadas para la transmisión de la información de contenido teórico y para la organización de ejercicios prácticos para la consolidación de los aprendizajes adquiridos. El docente y el alumno tienen la opción de acceder a los contenidos específicos de cada tema a través de iconos diferenciados para cada una de las materias.

 

En cualquier caso, el aspecto más útil es la transcripción de la exposición oral del profesor que se realiza de manera automática, en tiempo real. Las palabras del profesor son recogidas por un micrófono y aparecen transcritas en texto en la pantalla del móvil o de la tableta del niño con discapacidad auditiva, lo que supone un importante refuerzo para intentar captar la mayor cantidad de información posible y evitar la fatiga atencional.

 

Comprensión lectora

 

“Sabemos que en estos niños se produce un déficit en la comprensión lectora, presentan dificultades semánticas y sintácticas, así como dificultades en la discriminación auditiva fonológica, derivados de la pérdida o dificultad en la audición“, apunta Luz María Fernández, “esto repercute negativamente en todas las materias, especialmente en aquellas con alto contenido de lenguaje oral y escrito, pero al irse transcribiendo el texto en la aplicación, el alumno puede asociar los sonidos que capte a su representación escrita”. De esta forma, Integrad@s estaría contribuyendo a resolver un importante problema. El lenguaje escrito, al fin y al cabo, trasforma sonidos en letras (escritura) y letras en sonido (lengua oral).

 

Aunque está específicamente pensada para este tipo de alumnos, la aplicación podría ser utilizada por toda la clase. “La funcionalidad en sí de la aplicación debería plantearse como un elemento más en el aula, con carácter integrador e inclusivo. En este caso, podríamos tener la aplicación disponible para todos los alumnos, pero que sea únicamente utilizada por aquellos que, por razón de dificultad o discapacidad, la necesiten. Es como los subtítulos en televisión; están disponibles para todo el mundo, pero sólo los utilizan algunas personas”, señala María Paz de Blas, que se ha incorporado este curso al proyecto.

 

Asimismo, los investigadores creen que la app podría ser apta para alumnos que tienen otro tipo de problemas distintos a la audición, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Además, hay que tener en cuenta que los casos de hipoacusia leve muchas veces pasan desapercibidos. Por el contrario, este sistema no sería adecuado para niños que sufran una sordera total, puesto que ellos ya utilizan el lenguaje de signos y no podrían atender a las dos cosas.

 

Probada en Puerto Rico

 

Las primeras pruebas reales se realizaron en Puerto Rico, en el Colegio San Gabriel, un centro específico para personas con discapacidad auditiva. Los miembros del equipo psicopedagógico de este centro tienen una amplia experiencia y, tras probar Integrad@s, consideraron que la aplicación era muy adecuada, pero realizaron una petición concreta de mejora: que el texto transcrito en tiempo real quedase almacenado, de manera que los alumnos pudieran volver a repasar el contenido de la clase.

 

La fase actual del proyecto, además de tratar de incorporar este tipo de mejoras tecnológicas, tiene como objetivo fundamental seguir evaluando el sistema en un entorno real, en concreto, en un centro salmantino con alumnos de 10 y 18 años. “Queremos ver si el niño adquiere de manera más completa las informaciones que transmite el profesor, al tiempo que mejora la atención y su comprensión lectora a través del acceso visual al léxico”, apunta Luz María Fernández.

 

El seguimiento es continuo y los profesores que colaboran llevan un registro de cada una de las sesiones. Todo ello aportará mucha información sobre la efectividad de este método, que trata de reforzar la educación inclusiva, un modelo educativo que tiene entre sus principios “que el medio debe adaptarse al alumno y no al revés”.

 

Si los resultados son positivos, se puede plantear la implementación de la aplicación en otros contextos y con otros colectivos, favoreciendo el logro académico y por ende, la inclusión social.