USACH/DICYT Para algunos resulta cliché escuchar repetidamente que la fuerte intervención humana está causando severas alteraciones en la biodiversidad del planeta. Sin embargo, esto que parece tan lejano y propio de ambientes tropicales también ocurre en Chile. En efecto, la flora y fauna natural de nuestros ecosistemas se encuentran en retroceso. La razón es que las múltiples actividades que desarrollamos en nuestro territorio se encuentran lejos de ser sustentables.
De acuerdo a los expertos, una de las amenazas más severas y de creciente importancia para la conservación de la biodiversidad, es la llegada de especies exóticas, que luego de instalarse pueden reemplazar a las especies autóctonas. Por tratarse de un proceso ligado a los patrones de intercambio de bienes y servicios a nivel planetario, este efecto es considerado una de las manifestaciones más claras del cambio global.
“El cambio global no es sólo cambio en el clima”, afirma el doctor Castro, académico de la Facultad de de Química y Biología de la Usach. “El cambio global se refiere a las modificaciones de escala planetaria, del cual en gran medida somos responsables en la actualidad”, advierte.
En este contexto, Castro, junto a un equipo de investigadores, le ha venido siguiendo la pista a una hierba europea (Anthriscus caucalis) que se instaló en Chile hace unos 160 años. Anthiscus, como le llaman los expertos, promete serios perjuicios para la conservación de nuestras especies de plantas, pues a pesar que no crece más allá de 50 cm, en su corta estadía ha mostrado gran capacidad de propagación y dominancia. Esto es lo que ha quedado de manifiesto en su artículo 'Biological invasion of a refuge habitat: Anthriscus caucalis decreases diversity, evenness, and survival of native herbs in the Chilean matorral'.
La investigación —en la que participaron los académicos Sergio Castro (Usach), Ernesto Badano (Universidad de Concepción) y Lohengrin Cavieres (Universidad de Concepción) junto a la estudiante tesista, Daniela Guzmán, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile— fue publicada recientemente en la connotada revista internacional Biological Invasions, medio que aborda las áreas de ecología, conservación biológica e invasión de especies.
Para el académico, lograr que sus investigaciones sean aceptadas en publicaciones de renombre internacional, significa que su trabajo tiene “eco en la comunidad científica mundial”.
Según los resultados obtenidos, el Anthriscus caucalis invadió la zona central del país no permitiendo el crecimiento de plantas autóctonas, y reemplazándolas. Sin embargo, esto es peor de lo que parece. Debido a que la intervención humana ha removido totalmente la vegetación natural de Chile central (conocido como bosque esclerófilo), actualmente, las especies de hierbas autóctonas sólo pueden crecer en determinados tipos de ambiente, a los que se les consideraba verdaderos “refugios”.
De acuerdo a los resultados obtenidos por el equipo de Castro, anthriscus es capaz de colonizar estos hábitats refugios, impidiendo que las hierbas autóctonas puedan germinar o crecer. Para el investigador, este es un efecto que implica alto riesgo para las especies nativas, considerando que anthriscus aun está en proceso de expansión geográfica.
Ante tal situación, el académico de la Usach enfatizó en la necesidad de establecer políticas de control que protejan la flora nativa de Chile de las invasiones de especies exóticas que ya están en Chile o aquellas que potencialmente podrían llegar, pues “si no regularizamos la llegada de especies en el futuro, probablemente perderemos un gran pedazo de lo que es Chile”, explica.