Ciencia Costa Rica , Costa Rica, Miércoles, 21 de octubre de 2009 a las 16:51

Una investigación analiza las claves de la regeneración de los bosques secos tropicales de Costa Rica

La conservación de estas zonas, ahora estudiadas por la Universidad Nacional de Costa Rica y por científicos de Estados Unidos, se ha convertido en una prioridad debido a su riqueza

JPA/OEI-AECID/DICYT Gran parte de los bosques secos tropicales de América Latina se han convertido, a lo largo de los últimos siglos, en tierras destinadas a la agricultura. Sin embargo, aún se conservan algunas zonas con este tipo de vegetación y entre ellas sobresale la costa del Océano Pacífico de Costa Rica, especialmente en Guanacaste. Esta provincia del noreste del país presenta bosques secos que en los últimos tiempos se están regenerando, principalmente por las prácticas de gestión y de política de extinción de incendios que se están llevando a cabo, según una investigación de la Universidad de Costa Rica apoyada por científicos de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos).

 

La conservación del bosque tropical seco de Costa Rica se ha convertido en una prioridad para los científicos dedicados a la conservación debido a su singularidad. La estación seca, que dura seis meses al año, permite que los árboles cambien sus hojas, mientras que la estación lluviosa ofrece un ecosistema que recuerda al de los bosques húmedos tropicales. Todo ello permite que se desarrolle un bosque lleno de especies de flora y fauna únicas en todo el mundo. Por ello, el investigador Daniel Pérez-Arévalo, de la Universidad Nacional, y los científicos americanos con los que colabora han estudiado a fondo las características de los suelos y las especies y han publicado sus conclusiones en la revista Forest Ecology and Management.

 

Para comprender mejor la evolución del bosque seco tropical de Costa Rica, los investigadores se establecieron 60 parcelas de 20 por 50 metros tanto en bosques maduros como en bosques que se han regenerado en dos zonas: el Parque Nacional Santa Rosa y el Parque Nacional Palo Verde. Estas parcelas fueron divididas en tres comunidades vegetales: los de roble encino (Quercus oleoides), el bosque seco tropical de Santa Rosa y el bosque seco tropical de Palo Verde. Los científicos midieron e identificaron a todos los individuos de especies leñosas y analizaron las propiedades físicas y químicas del suelo.

 

Los resultados mostraron suelos con baja disponibilidad de nutrientes en los bosques secos de roble, mientras que en los bosques de la zona de Palo Verde se hallaron los suelos más ricos. En cuanto a la zona de Santa Rosa, se identificaron propiedades intermedias en comparación con las otras dos comunidades de plantas, pero también la mayor riqueza en cuanto al número de especies de árboles existentes. En el conjunto de las parcelas, la investigación halló 135 especies pertenecientes a 45 familias. Además, las propiedades del suelo explicaban en cada parcela la variabilidad de los árboles.

 

La dinámica de la renovación de los bosques, según la evaluación de las parcelas de diferentes edades, reveló ciertos patrones de cambio en la estructura del bosque, la riqueza de especies y la composición de la comunidad de árboles variados. De acuerdo con las conclusiones de los investigadores, la estrategia de gestión de control de incendios promueve la regeneración pasiva del bosque. Sin embargo, para mantener una composición específica de los bosques, serían necesarias estrategias más activas de intervención.