STRI/DICYT En un simposio organizado por Karen Warketin, investigadora asociada al Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, dentro del congreso anual del Society for Integrative and Comparative Biology, se discutió por primera vez acerca de la llamada “eclosión de escape”. En concreto se realizaron mesas redondas para delimitar qué es lo que se sabe sobre eclosión como respuesta a la presión ambiental y para establecer un marco que permita entender una transición tan importante como es la de pasar de un estado a otro en la vida.
Para la mayoría de seres ovíparos, la vida empieza en un huevo; un espacio cerrado que ofrece protección y alimento. Eclosionar muy temprano, antes de que el embrión esté listo para vivir fuera, puede ser mortal. Sin embargo, no eclosionar también puede ser mortal. El alimento que existe en el interior del huevo eventualmente se acaba o el huevo no permite que entre suficiente oxígeno para apoyar un cuerpo creciente. Entre estos dos extremos, encontramos un margen de tiempo.
Karen Warkentin, investigadora de la Universidad de Boston, notó esto mientras observaba ranas arbóreas de ojos rojos. La investigadora observó a las madres poner huevos en nidaciones gelatinosas en la parte inferior de hojas que cuelgan sobre charcas de agua en el bosque tropical. Dentro de los huevos estos embriones se movían. Normalmente el tiempo de eclosión es de 6 a 8 días pero, cuando una serpiente comenzó a atacar la nidada, los embriones empezaron a escapar, cayendo en la charca de agua.
Como científica curiosa que es, las preguntas sobre “eclosión de escape” en ranas arbóreas llevó a Warkentin a hacerse preguntas más grandes como: ¿Cuánta libertad de acción tienen otros animales en términos de margen de tiempo para hacer esta transición de huevo a eclosión?
La mayoría de los estudios de eclosión tratan sobre animales con valor comercial o que amenazan a la vida humana, como por ejemplo, las lombrices parasitarias que eclosionan dentro de los intestinos humanos. Dentro de este contexto, la investigadora asociada al STRI decidió darle una difusión generalista al tema, en lugar de las anteriores movidas por intereses comerciales. John Christy, científico de planta del STRI estuvo también allí presentando información sobre cangrejos que, a lo largo de las costas del Pacífico panameño, calculan el desove e incubación a manera de maximizar su supervivencia.