Ciencia Guatemala , Guatemala, Viernes, 21 de mayo de 2010 a las 19:53

Una luz contra la ictericia

Hay una forma más efectiva y económica de dar fototerapia

UVG/DICYT.Cada año, cientos de recién nacidos desarrollan ictericia neonatal, una condición en la que el color de la piel y de la zona blanca de los ojos de los pacientes se torna de color amarillo como consecuencia del incremento de la bilirrubina en la sangre, lo cual los hace necesitar un tratamiento con luz (fototerapia).“Si quienes necesitan atención médica fueran niños nacidos a término, las abuelitas dirían: Hay que darles baños de sol, de 9 a 10 de la mañana, y de 3 a 4 de la tarde”, comenta Carlos Manuel Pérez Valdez, jefe del Servicio de Prematuros Mínimo Riesgo, del Hospital Roosevelt. Sin embargo, al tratarse de bebés prematuros, quienes deben permanecer largo tiempo hospitalizados y que por su condición no pueden exponerse a los rayos solares, la única fuente de luz intensa que puede curarlos es la proveniente de lámparas.


Al conocer esa situación y el gran número de pacientes que desarrollan ictericia, Johanna Viau, como proyecto de graduación de la carrera de Medicina, decidió registrar el impacto del uso de lámparas con focos led (diodo emisor de luz), en los neonatos ictéricos que son tratados en el Hospital Roosevelt. La irradiación de estos focos es mayor que el de los incandescentes o de gas neón.


Según explica Viau, la luz de estas lámparas evita la deshidratación que provocan los focos de las lámparas convencionales por el calor que generan. También ayuda a que los bebés mejoren su condición más rápido y en consecuencia disminuye su estadía hospitalaria y el riesgo de que tengan complicaciones.


Otras ventajas

Las lámparas con focos LED consumen únicamente 1 vatio por hora, en lugar de los 130 vatios de las incandescentes o de gas neón.El costo unitario de esas nuevas lámparas es de Q600, solo materiales, mientras que el de una convencional es de Q20 mil, explica la ingeniera Marie Andrée Destarac, catedrática de Ingeniería Electrónica del Departamento de Ciencias de la Computación, en la Universidad
del Valle de Guatemala (UVG). Destarac, junto a Carolina Solares, estudiante del tercer año de ingeniería
electrónica, también de la UVG, construyeron a petición de Viau dos de las tres novedosas lámparas que están a servicio de los niños prematuros del Roosevelt.


El trastorno de fondo


La bilirrubina es una sustancia amarillo-verdoso producto de la degradación de los glóbulos rojos. En condiciones normales, esta pasa de la sangre al hígado, y luego es excretada al intestino a través del líquido digestivo conocido como bilis. Pero cuando no puede ser expulsada en la bilis, se acumula en el torrente sanguíneo, y su exceso se deposita en la piel, ocasionando una coloraciónamarillenta, señala el Manual Merck de Educación Médica.

 

La situación de los bebés


La ictericia en recién nacidos representa una emergencia médica, porque si no es tratada a tiempo, puede ocasionar graves trastornos en su desarrollo auditivo y mental.


Las causas que la originan son la obstrucción intestinal, que impide excretar la bilirrubina, y la incompatibilidad de grupo sanguíneo entre el niño y la madre. Esto hace que ella le transfiera anticuerpos
a su hijo y el organismo del pequeño responda destruyendo los glóbulos rojos, generando así la bilirrubina.
Otro factor de riesgo es que el niño sea prematuro, ya que la excreción de la bilirrubina resulta alterada. Por eso, los bebés prematuros tienden a volverse ictéricos en los primeros días de su nacimiento, explica el doctor Pérez.

 

La luz es la medicina

 

La bilirrubina se disuelve en la grasa, por eso se deposita en el tejido adiposo de la piel y la torna amarilla. Para hacerla soluble en agua, y así eliminarla a través de las heces o la orina, es necesario poner al paciente a la luz.

 

Por eso los neonatos con esta condición reciben la fototerapia. En el caso de los atendidos en el Hospital Roosvelt, ahora la reciben de una manera más efectiva y económica, en comparación con la luz de las lámparas convencionales. Viau añade que si al terminar su estudio confirma los impactos positivos que estas tienen en la salud de los pequeños, sería genial que tambien los hospitales regionales pudieran adquirilas