Ciencia Costa Rica , Heredia, Miércoles, 21 de noviembre de 2012 a las 12:27

Una Red Latinoamericana intervendrá en conflictos entre humanos y felinos

El jaguar, el puma y el yaguarundí son las especies que se ven mayormente involucradas en los eventos de depredación, los cuales tienden a aumentar durante la época seca o periodos intensos de lluvia

UNA/DICYT La depredación del ganado por parte de grandes felinos no es un fenómeno aislado, sino el resultado de la expansión ganadera, la falta de un adecuado manejo de la producción y la disminución de las presas silvestres, producto de la caza furtiva. Estos factores se conjugan no solo en nuestro país, sino en el resto de Latinoamérica. Este conflicto tiene la particularidad de que incluye grandes felinos silvestres con poblaciones reducidas, principalmente el caso del jaguar, extinto ya en algunos países o regiones. Los eventos de depredación generan la matanza de jaguares y pumas como medida correctiva, causando la pérdida de individuos adultos reproductivos y los posteriores efectos que conlleva a la vida silvestre.


Para los finqueros, dependiendo de su estatus económico, las pérdidas pueden ser significativas o no; sin embargo, el sentimiento de transgresión a la propiedad privada y los bienes, en algunas ocasiones, pesa más a la hora de tomar decisiones de manejo.

 

Con el objetivo de promover el intercambio de información para el desarrollo de políticas integrales para la prevención y mitigación del conflicto, donde se beneficie tanto a la conservación de las especies como la actividad productiva, se conformó el pasado 5 de setiembre la Red Latinoamericana sobre conflictos humano-felinos, durante la realización del I Taller Latinoamericano sobre este tema, organizado por el Programa Jaguar del Instituto Internacional de Conservación y Manejo de Vida Silvestre de la Universidad Nacional (ICOMVIS-UNA), con el apoyo del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos.

 

Expertos de México, Guatemala, Honduras, Colombia, Paraguay, Argentina y Costa Rica se dieron cita para plantear una agenda de trabajo conjunta para la atención y resolución de estos conflictos.

 

“Nuestro objetivo es crear una red de trabajo donde se puedan compartir experiencias y sistematizar el conocimiento generado en la región latinoamericana”, comentó Luis Diego Alfaro, coordinador del Programa Jaguar.

 

Panorama


Los conflictos humano-felinos han existido durante décadas y se deben en gran parte a la expansión de las actividades productivas a zonas rurales o protegidas, con la consecuente pérdida de hábitat para los animales.

 

El jaguar, el puma y el yaguarundí son las especies que se ven mayormente involucradas en los eventos de depredación, los cuales tienden a aumentar durante la época seca o en períodos intensos de lluvia.

Luego de un trabajo en grupos realizado en el taller, los especialistas indicaron cuáles eran, a su criterio, las prioridades de un plan de manejo para la región.

 

“Existe un desconocimiento del papel ecológico de los grandes felinos. El conflicto no se incluye dentro de las políticas de gobierno y no existe un manual de buenas prácticas como guía para los ganaderos”, expresó Rosalia Fariña, de Paraguay.

 

Dentro de las medidas de prevención, los expertos destacan los encierros nocturnos para el ganado, el mejoramiento de la producción y el manejo sanitario, la capacitación a productores, la planificación de la finca y la tenencia de animales de guardia. También, se incluye el promover la modificación en el manejo de los hábitats, la distribución adecuada de las fuentes de agua, el uso de cercas eléctricas y la concentración de la época reproductiva en un corto plazo.

 

Como medidas para la mitigación, se mencionaron la compensación económica por las pérdidas y la creación de un seguro ganadero como principales opciones.

 

En equipo

 

Con la conformación de esta red, la cual liderará el Programa Jaguar durante los primeros dos años, se pretende crear un canal de comunicación que involucre a las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales de la región, donde el intercambio de ideas, información y conocimiento, contribuya a la reducción del conflicto.

 

Según Alfaro, la Red Latinoamericana es un iniciativa regional “sur-sur” que surge de profesionales que conocen el contexto de su país y de su región. “Durante los primeros dos años de su formación, el Programa Jaguar del ICOMVIS-UNA tiene la tarea de formular y ejecutar el plan de acción para este periodo donde se estructure y se ponga en marcha la red. Debemos diseñar y ejecutar una plataforma tecnológica que permita el flujo constante de información, experiencias y conocimientos en el tema de conflictos humanos-felinos entre los participantes.

 

La estructura de la red es horizontal; sin embargo, tiene miembros fundadores y miembros participantes. Los primeros tienen dominio para modificar la base de datos de la red con nuestra intermediación; los segundos tienen la posibilidad de acceder la base de datos.

 

Nuestro compromiso incluye la realización de reuniones mediante videoconferencias y la organización del próximo encuentro regional en alguno de los países miembros fundadores. La red propone una alternativa real y la pone en práctica para la conservación del jaguar y otros felinos”.