Ciencia Costa Rica , Puntarenas, Martes, 20 de octubre de 2009 a las 16:05

Vigilar la cacería y paliar la deforestación incrementarían las poblaciones de mamíferos

Una tesis establece los factores clave para que especies de mamíferos de mayor tamaño, como el chancho monte, aumenten su número en Corcovado

CGP-UNA/OEI-AECID/DICYT El biólogo costarricense Javier Carazo, del Instituto Internacional de Conservación y Manejo de Vida Silvestre de la Universidad Nacional (Icomvis-UNA), ha elaborado recientemente un trabajo de investigación sobre las poblaciones de mamíferos en la península de Osa, en Corcovado, una de las zonas del país con mayor biodiversidad. La masa boscosa de este entorno constituye el fragmento de bosque tropical húmedo más grande que se encuentra en toda la costa pacífica de Centroamérica, lo que permite que todavía habiten especies que componen la parte más alta de la cadena alimenticia como el jaguar (panthera onca) y el puma (puma concolor), los primeros en desaparecer cuando su hábitat está sometido a presiones como la cacería y la deforestación.

 

Hacia finales de 1990 un estudio de la Universidad Nacional (UNA) determinó una reducción significativa entre el índice de abundancia de 16 especies silvestres, entre ellas los jaguares, pumas, chanchos de monte (tayassu pecari) y la lapa roja (ara macao). Sin embargo, la labor de investigación del biólogo Javier Carazo indica un aumento en la población de grandes mamíferos como manigordos, chanchos de monte (especie en peligro de extinción), dantas y saínos, señal de que esta zona recupera su salud tras una década de cacería ilegal poco controlada.

 

El biólogo realizó un análisis comparativo entre las características de poblaciones de manigordos, jaguares y sus presas potenciales, como cabros de monte, tepezcuintles y guatusas, entre otros, en los años 2003 y 2008. Tras la investigación, según fuentes de la Universidad Nacional, halló que la mayoría de especies estudiadas mantienen su número o tienden a aumentar.

 

Esos dos años corresponden a momentos en que el Parque puso en marcha medidas de control de la cacería, sobre todo en 2008, cuando se tuvo mayor cantidad de guardaparques disponibles. Por eso, el investigador atribuye los cambios en la cantidad de estos animales a la mejoría en la protección del Parque.

 

Cámaras que detectan el calor y el movimiento

 

Para llevar a cabo este estudio se utilizan “cámaras trampa”, que son cámaras fotográficas con sensores especiales que detectan el calor y el movimiento y que se colocan una delante de la otra para tener la imagen del animal por ambos lados. Estas cámaras se utilizaron por primera en Corcovado en el 2003 con el objetivo era estimar la densidad de la población de jaguares y manigordos, aunque también registraron imágenes de otros animales. El estudio de Carazo tomó en cuenta esos datos inéditos para calcular también la abundancia de las presas potenciales de esos felinos. Finalmente, se determinó que las principales especies con tendencia a aumentar su población, además de los manigordos, son las dantas, los cauceles, los tepezcuintles y los chanchos de monte.

 

De acuerdo con Eduardo Carrillo, coordinador del Programa Jaguar del Icomvis-UNA, la cacería ilegal estaba afectando el ecosistema. “La falta de guardaparques en los inicios del año 2000 generó una baja considerable de chanchos de monte. A partir de 2005 algunas organizaciones no gubernamentales apoyaron la protección del Parque dando financiamiento para que se contrataran nuevos funcionarios Hemos visto una mejoría en la protección al Parque, a lo largo de 15 años de trabajar en la zona se ha logrado sensibilizar a las autoridades y a los habitantes para la conservación de estas y otras especies, aunado a un interés creciente por desarrollar actividades turísticas ligadas a la protección de los recursos”, ha subrayado.

 

Chancho de monte
Una de las especies que se ha monitorizado es el chancho de monte, en peligro de extinción. Se trata de un animal semejante al cerdo, con cabeza abultada, patas y cola cortas. Su longitud media es de 125 centímetros y puede alcanzar unos 40 kiliogramos de peso. Se tiene constancia de que habitaron Costa Rica desde el nivel del mar hasta unos 1.500 metros de altitud, aunque ahora solo subsisten de forma contrastada en los parques nacionales de Tortuguero y Corcovado. Prefieren grandes extensiones de bosque caliente y húmedo, ya que se alimentan de raíces, insectos, hierbas y frutos caídos que encuentran al frotar el suelo con su hocico. No obstante, estos espacios se están reduciendo debido a la deforestación, y los chanchos de monte se enfrentan además a la caza del hombre (su carne es de consumo humano), el jaguar y el puma.