Ciencia Costa Rica , Costa Rica, Lunes, 13 de enero de 2014 a las 15:50

Vuelo hacia la supervivencia

Miles de aves playeras migratorias visitan nuestras costas en busca de alimento y un clima cálido apto para sobrevivir

UNA/DICYT Cuando el frío invierno inicia su arribo a tierras del norte, las aves playeras migratorias inician un recorrido de cientos de kilómetros en procura de alimento y un clima cálido para su sobrevivencia. Antes de iniciar su travesía, su cuerpo se prepara biológicamente para que el alimento se convierta en depósitos de grasa, combustible suficiente para soportar el viaje hasta el sur del continente.

 

“Hay especies que inician su recorrido en Canadá y vuelan de 400 a 15 mil kilómetros hasta llegar a Argentina; cuando el invierno en el norte finaliza, retornan nuevamente para iniciar su época reproductiva”, explicó Oscar Ramírez, académico de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional.

 

Durante los meses de agosto a noviembre, es común observar a estas especies de aves visitando las costas del país. “Estas aves descansan donde encuentran condiciones óptimas para sobrevivir: buenos hábitats costeros, manglares, suampos, tierras inundadas o pastizales, donde pueden alimentarse de semillas, insectos, lombrices o crustáceos”, detalló Ramírez.


El sonido del mar, el sol y las estrellas, son la brújula que utilizan las aves playeras migratorias para no perder su camino. En su travesía, se convierten en especies reguladoras de ciertos invertebrados o insectos considerados plagas para los cultivos.

 

Obstáculos

 

Si bien son miles las aves que inician el recorrido del norte hacia el sur, no todas llegan a su destino. Durante la migración se exponen a ser depredadas por serpientes o aves rapaces o a morir frente a las adversas condiciones del tiempo.

 

“Generalmente realizan sus vuelos durante la noche, así evitan a sus depredadores, el exceso de temperatura y la deshidratación; pero la conservación de los hábitats es fundamental para las aves, año con año ellas elijen las mismas rutas migratorias, si no encuentran alimento o condiciones óptimas, perderán su lucha por la sobrevivencia”, dijo Ramírez.

 

Las costas del Pacífico Central, como las playas de Chomes o Punta Morales, son ideales para la observación de este tipo de aves. Un recorrido en bote o una caminata por la playa se convierten en el escenario ideal para conocer de cerca a estas visitantes del norte que viajan en bulliciosas bandadas de entre cinco y hasta 300 individuos.