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Llegar a clases cada sábado en el campus Coto de la Universidad Nacional (UNA) no será cosa fácil para los docentes de las comunidades indígenas del sur-sur del país, quienes en muchos casos deben caminar durante horas para salir de los poblados ngöbes donde laboran. Sin embargo, estos indígenas maestros de indígenas ya están acostumbrados a vencer obstáculos para alcanzar sus metas, como lo demuestran cada vez que se dirigen a cumplir con la misión de educar a las niñas y niños con quienes comparten su cultura. Algunos de ellos incluso caminan durante más de cuatro horas vía territorio panameño, como es el caso de los docentes de la Escuela Irigüe, en Punta Burica, la más retirada. |
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