Cultura Colombia , Colombia, Viernes, 06 de mayo de 2016 a las 17:39

Arte y ciencia en la ilustración científica

Según los expertos, la potencia ilustrativa de una fotografía no se compara con la fuerza del dibujo

UN/DICYT Mientras que la fotografía otorga un gran nivel de fidelidad al elemento u objeto en exposición –que le concede un valor limitado al conocimiento-, la ilustración permite describirlo a profundidad, en detalle, y extenderse analíticamente en representaciones relacionadas con la morfología, la mecánica y su funcionalismo.

 

Por lo menos, así fue dado a conocer por el biólogo, profesor y museólogo John Simmons, quien visitó la Facultad de Artes de la Universidad Nacional (U.N.), con el propósito de brindar su conocimiento en ilustración científica a los estudiantes de la clase “Museos, academia y sociedad”, que imparte el profesor Edmon Castell de la Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio de la U.N.

 

Durante el desarrollo de la actividad, denominada Arte y ciencia en la ilustración científica, Simmons explicó la importancia de este tipo de expresión artística para el campo científico, pues su uso ha permitido comprender, de una mejor forma, las ideas, conceptos y experiencias investigativas.

 

En la taxonomía, por ejemplo, la ilustración científica ha sido un complemento a las descripciones de especies, ilustración de estructuras, y la representación de mapas y diagramas esquemáticos.

 

La ilustración ha recorrido numerosos caminos de una época a otra, muy de la mano de la ciencia, aún a pesar de los avances científicos; de ahí que al volver la mirada hacia tiempos remotos se le encuentre ligada a la necesidad del ser humano por representar la asombrosa perfección de las formas naturales presentes en el universo.

 

De la Edad Media, por ejemplo, son los “Bestiarios”, volúmenes ilustrados que, además de describir algunas especies de animales, plantas y elementos orgánicos de la naturaleza, transmitían la visión teocéntrica propia de este periodo. Sin embargo, en ellos el mito era superpuesto a la representación objetiva; esto daba lugar a una fauna en la que prevalecían más los monstruos que los animales reales. Artistas como Giotto (1302) y Van Eyck (1515) representaron fielmente, aunque con algunos errores, a los animales en temas de proporción, forma y dimensión.

 

El profesor Simmons también se refirió a Albrecht Dürer (1471), un famoso artista del Renacimiento alemán, reconocido por su gran facilidad en el trazado del dibujo y su minuciosidad en los detalles -esta última facultad fue resultado de su extraordinaria memoria-, evidentes en sus pinturas, dibujos y grabados.

 

Su obra Rinoceronte, un grabado que data de 1515, cobró tanta popularidad en Europa y fue copiado en tantas ocasiones durante los tres siglos siguientes que, incluso, se ha dicho “ ninguna otra pintura de un animal ha ejercido una influencia tan grande en las artes”.

 

Posteriormente, a partir del descubrimiento y la conquista de América, el influjo de la ilustración medieval en la ciencia se extendió a los artistas y naturalistas del siglo XVIII y XIX, quienes, además de buscar identificar, clasificar y sistematizar el conocimiento sobre el mundo natural, optaron por dar mayor objetividad a sus representaciones, para ello procuraban omitir sus emociones en el momento de la ilustración.

 

Tal es el caso de Bernhard Siegfried Albinus, un anatomista del siglo XVIII, reconocido por los grabados que realizó para su libro Tablas del esqueleto y músculos del cuerpo humano, de 1747. De ahí que el profesor Simmons haya mencionado: “la ilustración científica ha sido muy importante para la medicina”, entre otras disciplinas académicas, porque ha contribuido a la difusión y comprensión de conocimientos específicos.

 

En medio de esta era, Charles Darwin, con su libro El origen de las especies, impactó el curso de la evolución de la ilustración científica, pues sus planteamientos sobre la transmutación de las especies fueron controvertidos -especialmente aquellos que relacionaban a los humanos con los simios-, por lo que la emotividad volvió a estar presente en los trazos.

 

Con la entrada del siglo XX, la importancia de la ilustración científica se vio disminuida por la irrupción de la fotografía y los sistemas de computación. Sin embargo, y aunque la fotografía puede ser un instrumento de apoyo para la ilustración, Simmons considera que es posible que esta vuelva a tomar fuerza, pues según mencionó, “el “renacimiento de los trabajos de mano es lo que seguramente va a pasar”, porque la exactitud y la observación humana presentes en la ilustración no pueden ser reemplazados.