Nutrition Costa Rica , Costa Rica, Tuesday, April 26 of 2011, 11:39

Alimentos importados ingresan en el país sin pruebas de contaminación radiactiva

Costa Rica es uno de los siete países de América Latina que puede realizar análisis radiométricos

UCR/DICYT Tal es el caso de la emergencia con las plantas nucleares de Japón debido al terremoto y el tsunami ocurridos el 11 de marzo pasado, o países que han realizado pruebas nucleares como Corea del Norte y del Sur, Pakistán, India, Rusia y China. Sin embargo, productos de esas zonas geográficas no son sometidos a análisis para comprobar que estén libres de radiación.


Paradójicamente, si nuestro país exporta alimentos a cualquiera de esos países, le exigen pruebas de radiación, aunque no poseemos reactores nucleares ni estamos en zona de pruebas nucleares.


Costa Rica posee la capacidad para realizar esos análisis radiométricos, pero se desaprovecha porque que no existe reglamentación en ese sentido, como sí la hay para otro tipo de contaminantes en alimentos que ingresan al país.


Costa Rica es uno de los siete países de América Latina que posee dicha capacidad, a la par de naciones como México, Cuba, Brasil, Chile, Perú y Argentina. Estas naciones la han desarrollado porque producen electricidad de centrales nucleares, pero en nuestro país se creó con fines de investigación en la Universidad de Costa Rica.


Aquí existe un laboratorio con la última tecnología para detectar la presencia de radioactividad. Se trata del Laboratorio de Espectrometría Gamma del Centro de Investigaciones en Ciencias Atómicas, Nucleares y Moleculares (CICANUM) de la Universidad de Costa Rica.


Según explicó el ingeniero químico encargado del laboratorio, Mauricio Badilla Figueroa, por el momento no se están haciendo análisis radiométricos de alimentos porque las autoridades encargadas no llevan muestras al laboratorio de la UCR.


Agregó que este Centro tiene la capacidad tecnológica para realizarlos pero no la de muestreo, lo cual si pueden hacer las entidades del gobierno recolectando muestras de alimentos y llevándolas al laboratorio.
Esto es de suma importancia, “más hoy en día que la cantidad de productos que nos vienen de todas partes del mundo es inmensa, no sabemos qué pasa con todo aquello que no podamos analizar.


“No hay ningún tipo de control de los alimentos que vienen de zonas en el mundo que sí tienen problemas de contaminación por radioactividad”, concluyó el experto.


El Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) solicitó al Laboratorio de Espectrometría Gamma, que se oficialice para que sus análisis radiométricos sean reconocidos en el extranjero y acepten sus certificaciones de que los alimentos de origen animal costarricenses están libres de radioactividad.


Esto se debe a que muchos productores nacionales deben presentar este tipo de análisis emitidos por un laboratorio oficial, ante sus clientes en el extranjero.


Esta situación pone al país ante una paradoja. Las autoridades nacionales están trabajando en que se garantice que los productos costarricenses exportados estén libres de contaminación radioactiva, pero no en que los importados también lo estén.
 

 

La radiación y sus efectos en el cuerpo humano

Una fuga de radiación contamina el suelo, de donde la contaminación pasa a las plantas y cultivos que crecen ahí. Luego de las plantas pasa a los animales o al hombre que las ingieren o a las personas que consumen la carne de esos animales. Algo similar ocurre con la radiación que contamina aguas marinas.
Puede producir efectos inmediatos como vómitos, diarreas, sangrados, quemaduras, caída de pelo. La exposición prolongada puede tener consecuencias mucho tiempo después de ingerido el alimento y aparecer con enfermedades que no se asocian a la ingesta de material radioactivo.


Las radiaciones de tipo gamma atraviesan sin dificultad los tejidos y afectan la estructura de las células, su ADN, lo que puede provocar mutaciones celulares y dar lugar a diversos tipos de cáncer, deficiencias, deformaciones, o mutaciones. Las repercusiones dependen de la distancia a que se encuentre la zona irradiada, de la sensibilidad de cada persona y de las dosis y los materiales radiactivos. Entre más joven es la persona, mayor es la sensibilidad a la radiación. Esto porque su organismo celular se renueva muy rápidamente y si alguna célula se vuelve cancerosa, el tumor se desarrolla aceleradamente.