El Gobierno destina 2,1 millones a Castilla y León para programas de salud y formación de personal sanitario
YG/DICYT El Consejo de Ministros ha aprobado hoy una aportación total de 39 millones de euros que se distribuirá entre las Comunidades Autónomas para reforzar las estrategias sanitarias en áreas como el sida, la salud mental y las enfermedades emergentes, reemergentes y de especial relevancia, así como para impulsar la formación de los profesionales médicos y farmacéuticos en el uso racional de los medicamentos. De esa partida, 2.194.052 euros se destinan a Castilla y León.
La mayor parte del presupuesto para la región, en concreto 1.514.505 euros, irá destinado al programa de formación en uso racional de medicamentos que, desde su inicio, por primera vez se impartirá a farmacéuticos. En el ejercicio pasado, el uso adecuado de antibióticos y la capacitación de profesionales para la investigación y desarrollo de medicamentos huérfanos fueron dos de las incorporaciones, a las que este año se sumarán dos nuevas áreas: los medicamentos pediátricos y las terapias avanzadas.
El resto del presupuesto se dedicará a programas de prevención del VIH, así como al impulso de la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud, que incluye la promoción de la salud mental en niños y adolescentes, prevención de la enfermedad mental y de riesgos laborales en el ámbito escolar, formación para médicos y enfermería de atención primaria y especializada, psicólogos y usuarios, campañas de sensibilización para erradicar el estigma y la discriminación de las personas con enfermedad mental, entre otras.
El Gobierno ha destinado además a la comunidad de Castilla y León un total de 143.000 euros para el desarrollo de programas de prevención y promoción de la salud, especialmente en el ámbito de enfermedades y problemas emergentes, reemergentes y de especial relevancia. Los proyectos que puedan ser subvencionados van desde intervenciones para reducir desigualdades sociales en salud, especialmente en colectivos más desfavorecidos y vulnerables, hasta la implantación de programas dirigidos a los principales problemas de salud pública, tales como la violencia y lesiones o la prevención de los problemas derivados del alcohol, o programas que promocionen una mejor salud de la población adolescente y joven.