El Instituto de Microbiología retoma sus seminarios con el análisis del daño en ADN
JPA/DICYT La científica Mónica Segurado ha inaugurado hoy los seminarios de investigación del Instituto de Microbiología Bioquímica (IMB) del curso 2010-2011 con una charla acerca de la replicación de ADN, es decir, el proceso por el cual se duplica la información genética de las células, lo que posibilita finalmente su reproducción. Segurado, que pertenece al propio IMB, ha explicado que en este proceso se producen daños, pero la célula dispone de los mecanismos necesarios para repararlos. Estudiar dichos mecanismos es importantísimo para los científicos, puesto que, si logran detenerlos y así dañar el ADN de una determinada célula, podrían evitar la proliferación de las células tumorales y diseñar fármacos contra el cáncer.
"Trabajo en replicación del ADN y, en particular, en las condiciones de daño o estrés replicativo que perturba este proceso de alguna manera", ha declarado la investigadora a DiCYT. "Estudiamos los mecanismos celulares que son capaces de coordinar una respuesta para que la replicación pueda pararse en un momento determinado y que, así, una serie de lesiones que se pueden haber producido se reparen", explica. De esta manera, la replicación del ADN vuelve a reanudarse, se completa y todo termina de una forma correcta. "Se trata de ver cómo la célula tiene que coordinar una serie de procesos bastante complejos para que el daño durante la replicación no sea un hecho letal", resume.
Este tipo de investigación se realiza con una levadura denominada Saccharomyces cerevisiae, ya que es un buen modelo para todas las células eucariotas, las que tienen su información genética dentro de una doble membrana que delimita el núcleo de dicha célula. Las proteínas básicas que intervienen en la replicación y las que controlan los mecanismos de control antes mencionados están totalmente conservadas en todos los organismos eucariotas, así que "es un modelo bien estudiado genética y bioquímicamente" y los resultados pueden extrapolar a animales y humanos, "pero tiene la facilidad de que permite realizar experimentos que no se pueden hacer en células de mamíferos", asegura.
En este sentido, se sabe que "las células tumorales tienen el mecanismo de replicación y de los controles totalmente descoordinados". Por eso, "las células mutantes son muy sensibles a los agentes que dañan en ADN, así que, a partir del conocimiento que genera este tipo de investigación básica, se puede proceder al diseño de fármacos contra el cáncer. Eso sí, tras largos procesos que incluyen progresivos ensayos con animales y ensayos clínicos.