Nutrition Spain , Salamanca, Wednesday, April 28 of 2010, 17:12

El Irnasa estudia el papel de microorganismos beneficiosos para árboles que frenan la desertificación

Un tipo de bacterias contribuye a mejorar la nutrición de los árboles y arbustos de la familia de la casuarinas

JPA/DICYT Un equipo del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (Irnasa), centro perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), estudia un tipo de microorganismos que resultan beneficiosos para un género de arbustos y árboles denominados casuarinas, que se plantan en zonas muy áridas porque contribuyen a frenar la desertificación. Inocular las bacterias en estas especies arbóreas contribuye sobre todo a mejorar la capacidad que tienen de captar nutrientes y, por lo tanto, a través de este proceso se refuerza la planta y su crecimiento.

 

El investigador Ángel Valverde Portal ha explicado hoy esta investigación en una jornada que se enmarca dentro del curso Implicaciones biológicas, ecológicas, medioambientales y prácticas de interacciones entre los microorganismos y las plantas, que tiene lugar en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca. En declaraciones a DiCYT, este experto ha comentado que las bacterias endofíticas, las que viven en interior de plantas "promueven el crecimiento vegetal y mejoran el estado de la planta en general, porque facilitan la resistencia a diferentes tipos de estrés, así como la toma de nutrientes".

 

En concreto, su trabajo se centra en un actinomiceto denominado Frankia, que se inocula en árboles de la familia de las casuarinas, especies "que tienen interés en países semidesérticos e incluso en el sur de España para fijar las dunas, luchar contra vientos y, en definitiva, frenar la desertificación". En concreto, los científicos del Irnasa estudian la diversidad de este actinomiceto, puesto que no todas las bacterias establecen simbiosis con cualquier planta. "Hay que buscar la bacteria que produce mejores rendimientos, la más adecuadas a cada árbol", señala.

 

Nitrógeno para la planta


Frankia forma nódulos con estos organismos vegetales que son capaces de establecer simbiosis con actinomicetos y su misión es fijar nitrógeno atmosférico y suministrárselo a la planta, ya que el nitrógeno está entre los principales nutrientes de las plantas. Por lo tanto, "se trata de bacterias que son muy útiles para ser inoculadas cuando el terreno es pobre en nutrientes y hay poco nitrógeno en el suelo". Así, aumentan la fertilidad en un proceso que ahora los expertos pueden explicar de forma científica, pero que los agricultores ya han aplicado de forma intuitiva a lo largo de los siglos en muchos tipos de cultivos. De hecho, "ya los romanos alternaban el cultivo de leguminosas y de cereales para mejorar la productividad", sin saber que la explicación del proceso está en el hecho de que las leguminosas captan el nitrógeno atmosférico gracias a las bacterias y lo fijan en el suelo.

 

Aunque en este caso no se trata de obtener una aplicación agronómica, también las casuarinas son importantes en zonas como Andalucía. Por ejemplo, "sembradas en una zona de playa, evitan que el viento arrastre las partículas de arena y se fijan al suelo porque tiene unas raíces muy grandes", apunta Ángel Valverde, si bien, también presentan un interés maderero, porque producen madera de calidad.


Una posible ramificación de este trabajo con Frankia sería su manipulación genética para mejorar sus características en combinación con las plantas, pero sólo se podría hacer de forma experimental, ya que en Europa no está permitido liberar en el campo estos microorganismos modificados. El mismo grupo del Irnasa trabaja también con otra bacteria, Rhizobium, para mejorar la nutrición de diferentes tipos de leguminosas, sobre todo alubia.