Cotec publica un informe sobre la compra pública de tecnología innovadora en Biotecnología
COTEC/DICYT La importancia económica del mercado público lo convierte en un instrumento muy potente de la política económica y social de la que forma parte. En la mayoría de los países desarrollados este mercado constituye un componente importante de la demanda y según datos de la Comisión Europea ("Public Procurement indicators 2008", publicado en abril de 2010), la contratación pública en la Unión Europea representó de media en 2008 el 17,2 % del PIB y en España el 14,9%, frente al 18,8% del Reino Unido, el 17,5% de Francia o el 16,8% de Alemania.
Si bien la principal finalidad de la compra pública es dotar a las administraciones públicas de soluciones para prestar un mejor servicio a los ciudadanos, este objetivo inmediato puede perfectamente complementarse con propósitos adicionales orientados a objetivos esenciales de la política económica y social. Uno de los más importantes es el fomento de la innovación tecnológica, que ha regido como conductor de importantes compras públicas desde hace muchos años en los países con sistemas nacionales de innovación avanzados, siendo el ejemplo más paradigmático Estados Unidos.
En España, el fomento de la innovación por medio de las compras públicas no ha gozado tradicionalmente de la misma atención, habiéndose visto más bien obstaculizado por marcos legislativos que priorizando la transparencia y minimizando el riesgo y el gasto, han descuidado algunas cuestiones estratégicas como es la innovación. Sin embargo, el nuevo marco legal, recogido en la última Ley de Contratos del Sector Público, que incluye procedimientos más propicios para la contratación pública de soluciones avanzadas que fomenten la innovación, y la reciente Estrategia Estatal de innovación (e2i), con uno de sus cinco ejes de actuación centrado en el fomento de la innovación desde la demanda pública, están abriendo nuevas expectativas.
Uno de los sectores empresariales españoles más avanzados tecnológicamente y con mayor potencial de desarrollo es el biotecnológico, ya que según los últimos datos de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO), el número de empresas dedicadas a esta actividad ascendió a 1.095 en 2009, un 16,2% más que el año anterior, y alcanzaron en ese año una cifra de negocio de 53.152 millones de euros, un 70,9% más que en 2008, además de dar empleo a 148.648 trabajadores, lo que supuso un incremento en sus plantillas del 37,2% con respecto al año precedente.
Con el fin de contribuir a que la CPTi se extienda en nuestro país, y de difundir las oportunidades que ésta puede abrir para el sector biotecnológico, Cotec ha elaborado un informe sobre “La Compra Pública de Tecnología innovadora en Biotecnología”. Con el documento se pretende impulsar el uso de la compra pública como instrumento de fomento de la innovación tecnológica en las empresas españolas dedicadas a este pujante sector económico.
La definición adoptada por Cotec para la Compra Pública de Tecnología innovadora parte de la que Edquist y Hommen daban en 1999 a lo que entonces llamaban compra pública de tecnología. Según estos autores, este tipo de compra se produce “cuando una entidad pública aprueba un pedido de un producto o sistema que no existe en ese momento, pero que puede desarrollarse probablemente en un periodo de tiempo razonable. Requiere el desarrollo de tecnología nueva o mejorada para poder cumplir con los requisitos demandados por el comprador”. Esta definición implica la inexistencia de productos o servicios de mercado que cumplan con los requisitos demandados por el comprador, la imperiosa necesidad de que el adjudicatario realice actividades de I+D para materializar el producto solicitado, y la inevitable dilación en el tiempo antes de que el comprador pueda recibir el objeto comprado. Todo ello deriva en una serie de necesidades y oportunidades inherentes a la Compra Pública de Tecnología innovadora.
Las principales necesidades consisten en que haya una demanda temprana desde el sector público que conceda tiempo suficiente para la realización de los desarrollos necesarios, la necesidad de identificar la oferta de valor, susceptible de cubrir los requisitos demandados que no pueden ser satisfechos con los productos ya existentes en el mercado, un acuerdo sobre derechos de propiedad industrial e intelectual que incentive al adjudicatario a invertir en I+D+i para la búsqueda de la mejor solución a los requisitos planteados y, por último, una agregación de la demanda que constituya un mercado de masa crítica para compensar los riesgos inherentes a toda innovación.
En cuanto a las oportunidades que ofrece la Compra Pública de Tecnología innovadora, el informe de Cotec destaca la colaboración público-privada en el acuerdo y desarrollo del contrato. Una colaboración que se sustenta en una interacción muy estrecha entre las dos partes para la minimización de los posibles riesgos derivados del desarrollo de tecnología nueva y para la optimización de los resultados acordes con las necesidades de los potenciales usuarios, para la apertura de la demanda a Pymes innovadoras, eliminando las barreras que pudieran tener estas empresas para participar en las licitaciones, y para la colaboración con centros de conocimiento y empresas innovadoras, como vía para suplir las posibles carencias que pudieran tener los compradores públicos.
El mercado de la CPTi de productos basados en biotecnología
Además de las oportunidades que ofrece en general la Compra Pública de Tecnología innovadora, en el caso de la biotecnología el carácter horizontal en su aplicabilidad abre oportunidades de mercado a las empresas de ese sector, en áreas muy diversas de responsabilidad pública como la sanitaria, la veterinaria, la energética, la bioinformática, la alimentación, la de medioambiente y energía o la de seguridad y defensa, entre otras. Las compras públicas de los productos y servicios disponibles en ese variado mercado suponen anualmente un importante volumen económico tanto en el ámbito de la Administración General del Estado como de las comunidades autónomas y las entidades locales.
Dentro del área sanitaria, las actividades que más oportunidades ofrecen para las CPTi en biotecnología son el diagnóstico, la bioinformática y la sanidad animal y vegetal. En el caso del diagnóstico los clientes potenciales son el Ministerio de Sanidad y Política Social y las consejerías de los gobiernos autónomos encargadas de estas competencias que están interesados en utilizar las últimas tecnologías como los kits y plataformas de diagnóstico basados en el análisis de los ácidos nucleicos o las proteínas y de sus secuencias, que permiten detectar a nivel molecular la presencia de agentes infecciosos que generen enfermedades o identificar variantes génicas causantes de distintas patologías. Estas entidades públicas también podrían interesarse por sistemas de detección de sustancias dopantes bajo el reglamento deportivo, de sustancias tóxicas y nocivas para el organismo, como los estupefacientes, o por la medida de parámetros bioquímicos y biológicos que reflejen el estado vital de las personas.
Un ejemplo en este campo de uso de la CPTi con el fin de obtener el máximo beneficio para los ciudadanos además de contribuir a fomentar la innovación entre las empresas españolas lo protagonizaron la Junta de Castilla y León y la empresa GENÓMICA del Grupo Zeltia, en el año 2008, con el proyecto de Campaña preventiva ante la infección del Virus del Papiloma Humano (VPH) a través de la identificación genética de las variantes del virus con potencial cancerígeno presentes en la población de mujeres de esa comunidad autónoma.
También en el área sanitaria, la bioinformática tiene aplicaciones diversas como avances en el diagnóstico preciso y personalizado de enfermedades y en su tratamiento, la secuenciación y la predicción de las funciones de los genes, o la reconstrucción tridimensional de proteínas con la que profundizar en su funcionalidad, entre otras, que pueden tener interés potencial para la CPTi. Un ejemplo de apertura de este tipo de compra pública a las pymes innovadoras es el protagonizado por la empresa Era7, que desarrolló una herramienta bioinformática siguiendo la demanda contractual del hospital Virgen de las Nieves de Granada, dirigida a mejorar y personalizar el diagnóstico en pacientes de cáncer utilizando los resultados de los análisis de biología molecular.
En este área sanitaria, también existe un gran potencial en la sanidad animal y vegetal, siendo especialmente reseñables las posibilidades que abre la CPTi para el desarrollo de acciones frente a agentes infecciosos. Un ejemplo en este campo se produjo a partir de 2005 cuando el entonces Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) tuvo que hacer frente a la enfermedad causada en ganado y en animales silvestres por el virus de la lengua azul, para lo que se dirigió a las empresas del sector de sanidad animal demandando el desarrollo de una vacuna contra la infección causada por este virus. Como resultado varias empresas participaron, y aquellas que tuvieron éxito hicieron su primera comercialización al sector público y en algún caso han internacionalizado su mercado, en parte apoyadas en esas primeras ventas.
Asegurar la calidad alimentaria y la seguridad sanitaria de los alimentos son actividades de obligado cumplimiento por las administraciones públicas españolas, que deben proteger a los ciudadanos mejorando su calidad de vida. Estas actividades están gestionadas por las administraciones públicas competentes en materia de seguridad alimentaria, coordinadas por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), que es un organismo autónomo adscrito al Ministerio de Sanidad y Política Social.
Estas entidades tienen un gran potencial para la aplicación de la CPTi con el fin de contar con tecnologías capaces de detectar de forma cada vez más sencilla, cómoda y simple, y con mayor resolución, sensibilidad y consistencia, cualquier tipo de sustancia contaminante en los alimentos en las diferentes etapas de los procesos de producción, manipulación y conservación, ya sean estas sustancias fraudulentas, prohibidas por la legislación vigente, tóxicas o infecciosas como es el caso de los métodos para la detección temprana de bacterias como, por ejemplo, la Escherichia coli (E. coli) o la Salmonella, entre otras muchas.
La biotecnología tiene también varios ámbitos de aplicación dentro del sector de la defensa y la seguridad, ya que se utiliza en campos tan diversos como la fabricación de las armas bioquímicas, la localización de drogas y contaminantes o, en el incipiente campo de la policía científica, para la identificación genética de detenidos o el análisis de pruebas en las escenas del crimen. Un ejemplo reciente de CPTi en este campo lo protagonizó también la empresa GENÓMICA que llevó a cabo una ampliación y automatización de su laboratorio de genética forense, siendo posible el procesamiento de hasta 50.000 muestras al año, con el fin de poder optar a la adjudicación de una subcontratación por parte del laboratorio de ADN de la Guardia Civil que ha dado la posibilidad a la empresa de ampliar la comercialización del servicio desarrollado a otros clientes españoles e internacionales.
Otros ejemplos potenciales de CPTi, se pueden encontrar en el subsector de la Biotecnología Industrial (BI), también denominada como Blanca, que se puede definir como aquel sector en el que las empresas fabrican industrialmente sustancias químicas o bienes de equipo y de consumo utilizando herramientas biotecnológicas, e incluye también a las empresas que ofrecen servicios biotecnológicos a los fabricantes mencionados. Algunas de estas herramientas empleadas industrialmente son, entre otras, las enzimas, los microorganismos, las líneas celulares, los procesos de fermentación, las materias primas de origen renovable o los productos biodegradables, entre otros. Un ejemplo de lo que podría haber sido una CPTi en este campo fue el desarrollo por parte del Grupo ABG Biotech, de un sistema de limpieza de fuel basado en microorganismos capaces de metabolizar esta sustancia depositada en las costas del noroeste y norte de España, como consecuencia de los vertidos del petrolero “Prestige” a finales de 2002.
Otros productos que podrían ser de interés para su demanda por parte del sector público a través de la CPTi son nuevos plásticos biodegradables, procesos sostenibles de biodegradación de residuos para recuperarlos, entre los que se puede mencionar los biofertilizantes, productos para la eliminación de chicles y otros restos de la vía pública por degradación, utilización de sustancias biológicas como feromonas que ahuyenten a palomas u otras especies animales cuando su presencia pueda ser nociva para la salud en la ciudad o para la seguridad en aeropuertos, el desarrollo de bioproductos para la eliminación de las heces de estos animales, microorganismos captadores de CO2 de forma eficientemente rentable, nuevos biocombustibles avanzados y de procesos de producción más eficientes como el desarrollado por el IUCT o, incluso para la conservación y restauración del Patrimonio histórico, productos aplicables en monumentos basados en microorganismos y consolidantes biológicos.