Technology Spain , Salamanca, Monday, December 29 of 2003, 14:21

El consumo de energía eléctrica se incrementa un 20% durante los meses de invierno

Burgos, León, Valladolid y Salamanca son, por este orden, las provincias con mayor gasto

Ana Victoria Pérez/DICYT Según la compañía Iberdrola, el consumo de energía eléctrica en Castilla y León aumenta un 20% con la llegada del invierno. Desde diciembre y hasta el mes de marzo la comunidad demanda más energía eléctrica coincidiendo con el descenso de las temperaturas lo que, unido al empeoramiento de las condiciones meteorológicas, incrementa los problemas en el suministro. Sin embargo, sólo el 15'6% de la energía que se consume en la región es eléctrica.

 

El fenómeno es similar en el resto de la Península, tal y como señala Red Eléctrica Española (distribuidora de electricidad en el país) y es perceptible antes incluso de la llegada oficial de invierno. Este año el consumo de energía eléctrica ha aumentado en torno a un 4'8% del mes de octubre al de noviembre, con un total de 18.622 gigawatios consumidos cada hora entre las industrias, hogares y el sistema de alumbrado público.

 

Con respecto a los los máximos niveles de gasto, según Iberdrola, Castilla León consume hasta cerca de 1.700 megawatios durante las horas de mayor demanda, lo que equivaldría a algo más de 28 millones de bombillas de 60 vatios encendidas al mismo tiempo. Habitualmente estos valores registrados en las  puntas de demanda (es decir, los momentos en los que más energía se consume) suelen coincidir con las horas comprendidas entre las diez y las doce de la mañana y las seis y las diez de la tarde. De esta forma Castilla y León se sitúa como séptima comunidad autónoma que más energía eléctrica consume detrás de Cataluña, Andalucía, Madrid, Valencia, El País Vasco y Galicia.

 

Mirando de cerca el mapa de la región, las provincias de Burgos, León, Valladolid y Salamanca, por este orden, se situaron durante 2002 a la cabeza del consumo enérgetico, según datos facilitados por el departamento de estadística de la Junta, donde además se advierte que sólo el 15'6% de la energía consumida en la comunidad es eléctrica. El otro 84'4% se la reparten otras fuentes como las gasolinas y derivados del petróleo (60'25%), el gas natural (21'56%) y otras (2'59%).

Garantizar que el nivel de energía disponible coincida con el que los consumidores solicitan requiere ser previsores y supervisar de manera constante, por parte de las empresas adjudicatarias, tanto de la red de suministro como las instalaciones.

 

Asegurando la luz de hoy y de mañana

 

Tal y como explica a la Agencia DICYT Luis Álvarez, responsable de Planificación y Suministro de Iberdrola en Castilla León, el buen estado de la red eléctrica requiere una vigilancia constante, aunque las labores rutinarias se intensifican en esta época del año, en parte porque las condiciones meteorológicas influyen en el incremento de las averías, y en parte porque es el momento de evaluar el incremento de la demanda para el próximo año.

El departamento de Nuevos Suministros dibuja el mapa de ampliación de las instalaciones, bien para hacer frente al crecimiento vegetativo de la demanda, bien para garantizar el suministro a nuevas infraestructuras, polígonos industriales o núcleos urbanos en crecimiento, que van a convertirse en nuevos usuarios dentro de la red. Para diseñar las nuevas líneas hay que tener en cuenta varios factores: el más importante es que la potencia contratada por los usuarios dificilmente coincide con la consumida, casí siempre ésta última es menor, un parámetro conocido como coeficiente de simultaneidad, que permite a la empresa suministradora traspasar la energía no utilizada de una línea a otra.

 

Durante el invierno es más habitual que las líneas sufran averías, y que los consumidores sientan más sus efectos. Detectarlas y arreglar los posibles daños depende del tipo de instalación. Según Luis Álvarez, en el tendido en Castilla León conviven dos modelos de líneas en función de su capacidad para detectar una avería: todas las líneas urbanas y la mayor parte de las líneas rurales poseen dispositivos de socorro en sus dos extremos. "Cuando en una de estas líneas se produce algún daño, el interruptor automático dispara, avisando de la avería a través de un sistema informático que conecta con la central de Valladolid". En ese momento se aisla el tramo afectado y se repone el servicio en el resto. En ocasiones la situación puede arreglarse a distancia, a través de un sistema de telemando que permite a los operarios tener acceso a los datos de la avería a través de la red, mientras que éstos proponen los pasos que el ordenador debe autoejecutar para reparar los desperfectos a través de un móvil utilizando protocolo GSM (Global System for Movile) o mediante fibra óptica. En aquellas ocasiones en las que no se cuenta con un sistema de telemando o la avería no permite la reparación a distancia son las brigadas de guardia quienes se encargan de restituir el suministro.

El segundo tipo de líneas son las ubicadas en pequeños núcleos rurales, donde las averías son detectadas por los propios usuarios y requieren la intervención forzosa de las brigadas de guardia.

 

Lo que cuestan los apagones

Los cortes de energía suponen para muchas empresas pérdidas millonarias, por este motivo el Ministerio de Industria estableció el pasado mes de marzo unos parámetros de calidad, que se agrupan bajo la denominación de Percentil 80. Entre estos parámetros se encuentran el Tiepi (Tiempo de Interrupción Equivalente de la potencia Instalada en media tensión) y el Niepi (Número de Interrupciones Equivalente de la Potencia Instalada en media tensión). Cada una de las interrupciones en el suministro que supere los tres minutos será contabilizada por uno de éstos índices y no sólo servirá para ejercer un control en la calidad del servicio. Cuando los cortes eléctricos se prolonguen más de una hora, las empresas deberán descontar de la factura de la luz a los usuarios el importe equivalente a la energía que no pudieron consumir durante el apagón. Además, una mala puntuación en el Percentil 80 tiene consecuencias económicas adicionales para las eléctricas, que son sancionadas por el Ministerio de Industria con multas que pueden alcanzar el 10% de su facturación anual. Sanciones, que las organizaciones de consumidores consideran escasas teniendo en cuenta que desde el uno de enero de 2004 los españoles verán subir el recibo de la luz un 1'5%.