Health Spain Madrid, España, Tuesday, March 24 of 2009, 12:18

El CSIC analiza por primera vez la expresión de proteínas entre los dos tipos de grasa del cuerpo

El tejido adiposo omental ha sido relacionado en los últimos años con la obesidad

CSIC/DICYT Un equipo dirigido por la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Belén Peral ha realizado el primer análisis comparativo de expresión de proteínas entre los dos tejidos adiposos del cuerpo humano, la grasa subcutánea y la grasa omental, aquella que se acumula bajo el peritoneo (membrana que recubre el abdomen) y que, según los últimos estudios, tiene mayor relación con la obesidad abdominal y con diversas enfermedades metabólicas que aparecen debido al exceso de peso. El trabajo ha aparecido destacado en la portada de Journal of Proteome Research.

 

Peral, que trabaja en el Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols (centro mixto del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid), ha colaborado con grupos del Hospital Josep Trueta de Gerona, del Ciber de obesidad (CIBERobn) y del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares de Madrid.
 

La investigadora del CSIC resume las motivaciones del trabajo: “Nuestro estudio no sólo pretende aportar datos sobre las diferencias a nivel proteómico entre los dos tipos de grasa, sino que también quiere contribuir a la descripción de proteínas que pudiesen intervenir en el desarrollo de enfermedades asociadas al sobrepeso, incluidas las enfermedades cardiovasculares o la diabetes de tipo 2”.
 

La identificación de las citadas proteínas, aclara Peral, podría dar pie al desarrollo de terapias para retrasar o incluso para detener la aparición de este tipo de patologías. Sin embargo, añade, este primer análisis proteómico constituye “el primer paso de un largo camino”.

Más allá de las diferencias en la expresión de sus proteínas, ambos tejidos se distinguen con el tacto: mientras que la grasa subcutánea se acumula justo debajo de la piel y resulta blanda, la grasa omental aparece bajo los músculos del abdomen y por encima del estómago y los intestinos. Esta posición hace que la zona donde es frecuente su acumulación, la conocida barriga cervecera, sea dura al tacto.
 

El tejido adiposo omental es fuente de energía de los órganos vitales. Al contrario que la grasa subcutánea, la omental tiene acceso directo al hígado a través de la vena porta. “Por eso, en personas obesas, se produce un goteo de ácidos grasos al hígado, lo que interfiere con el metabolismo de dicho órgano. Si el fenómeno se agrava pueden aparecer distintas complicaciones metabólicas, como son la intolerancia a la glucosa, niveles excesivos de triglicéridos, así como niveles elevados de insulina”, explica la investigadora.
 

Nuevas diferencias


Junto a las diferencias ya conocidas, el estudio reafirma la existencia de desigualdades bioquímicas, metabólicas e incluso celulares entre ambos depósitos grasos. Asimismo, revela que la grasa omental es más activa a nivel metabólico que la grasa subcutánea. “En el trabajo se describen varias de las proteínas que presentan mayores niveles de expresión en el tejido adiposo omental con respecto al subcutáneo.

 

Algunas de ellas intervienen en el metabolismo de la glucosa, en el transporte y metabolismo de los lípidos, en la síntesis y el ensamblaje de proteínas, así como moléculas implicadas en la respuesta al estrés celular y en los procesos inflamatorios”, comenta Peral.
 

Los autores destacan otro resultado del estudio: el hallazgo, gracias a estudios de inmunohistoquímica, de proteínas que se expresan únicamente en el tejido adiposo omental. Se trata de citoqueratinas epiteliales que se localizan en las células del mesotelio de la grasa omental.
 

Estas células mesoteliales rodean, como si de una bolsa se tratase, a grupos de adipocitos (las células del tejido graso) y podrían ejercer un estrés mecánico sobre los adipocitos hipertrofiados cuando hay un exceso de peso. Esta complicación provocaría, según propone la investigación, que los adipocitos activen la expresión de un grupo de proteínas implicadas en responder y resolver dicho estrés. Peral comenta el alcance de este resultado: “Este hallazgo es muy interesante, ya que estudios recientes en modelos de ratón indican que la activación de estas proteínas se relaciona con la aparición de las patologías metabólicas asociadas a la obesidad y también con los procesos inflamatorios crónicos que conlleva el
sobrepeso”.